El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció el fin de las negociaciones de paz con la disidencia comandada por “Calarcá”, en lo que representa un nuevo golpe para su política de paz total a pocos meses de concluir su mandato en agosto de 2026. Reuters reportó que Petro confirmó la decisión el 21 de abril y explicó que ordenó al comisionado Otty Patiño detener los diálogos.
A través de sus redes sociales, el mandatario afirmó que no puede haber paz si la organización incumple compromisos y mantiene ataques contra la Fuerza Pública. Petro sostuvo que el proceso no puede seguir “sobre mentiras”, con lo que dejó claro el quiebre entre el Gobierno y una de las principales facciones armadas surgidas tras la desmovilización de las FARC.
¿Quién es Calarcá y qué grupo encabezaba?
“Calarcá”, identificado como Alexander Díaz Mendoza, encabeza una facción de las antiguas disidencias de las FARC que venía dialogando con el Gobierno desde 2023. Ese grupo se separó de la estructura dirigida por alias “Mordisco” y opera en varias regiones del país, incluidas zonas cercanas a la frontera con Venezuela. Reuters señaló en 2025 que esta facción tenía alrededor de 1,500 integrantes y que ya participaba en conversaciones con el Gobierno colombiano.
El proceso con esa organización era una de las apuestas del presidente colombiano dentro de su estrategia de paz total. Sin embargo, el propio gobierno ya había enfrentado tropiezos previos, como la suspensión del cese al fuego con esa misma facción en abril de 2025, aunque en ese momento aún no se daban por terminadas las conversaciones.
Petro acusa incumplimientos y violencia
La ruptura ocurre después de nuevos señalamientos sobre el comportamiento del grupo armado. Según reportes citados por medios colombianos, a la estructura de Calarcá se le atribuyen hechos violentos recientes, incluida la masacre de 26 disidentes de “Mordisco” en Guaviare en enero, así como ataques contra tropas y acciones armadas que han dejado militares muertos. Esa línea coincide con el argumento de Petro de que no puede mantenerse un proceso mientras continúan las agresiones.
Aunque la nota original cita al diario El Tiempo sobre esas acusaciones, no pude verificar ese detalle directamente en una fuente primaria abierta durante esta revisión. Lo que sí está respaldado es que el proceso ya venía en un estado frágil y que el gobierno había advertido sobre incumplimientos y deterioro de las condiciones para negociar.
Nuevo revés para la paz total en Colombia
La decisión de Petro representa otro revés para una política que ha enfrentado dificultades para traducirse en acuerdos duraderos con los principales grupos armados del país. Reuters ya advertía desde 2025 que el proceso con esta facción pendía de un hilo y que la estrategia general de paz había mostrado avances limitados desde la llegada de Petro al poder en 2022.
Con esta ruptura, el gobierno colombiano pierde una de las mesas que aún mantenía abiertas con estructuras armadas relevantes. El panorama deja más presión sobre la recta final del mandato de Petro, en un contexto donde la seguridad, el control territorial y la violencia siguen siendo temas centrales en Colombia.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales












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