Finanzas

Escasez de medicamentos en Irán golpea a pacientes

TEHERÁN, Irán.— La escasez de medicamentos en Irán está empujando a pacientes con enfermedades graves a retrasar, reducir o incluso abandonar sus tratamientos. El problema combina precios disparados, desabastecimiento, deterioro económico y dificultades para importar insumos farmacéuticos.

El caso de una mujer de 70 años con cáncer de mama avanzado refleja la magnitud de la crisis. Sus médicos recomendaron seis sesiones de quimioterapia. Cada una cuesta alrededor de 100 millones de tomanes, unos 530 dólares.

El salario mínimo mensual iraní se sitúa en unos 16.6 millones de tomanes. Por tanto, una sola sesión puede equivaler a cerca de seis meses de salario mínimo. La familia de la paciente terminó aplazando el siguiente tratamiento mientras buscaba financiamiento.

Escasez de medicamentos en Irán obliga a retrasar tratamientos

El problema ya afecta a personas que necesitan terapias continuas.

Médicos iraníes consultados por Deutsche Welle aseguran que algunos pacientes con cáncer están solicitando medicamentos a familiares o profesionales sanitarios que viven en el extranjero.

Otros simplemente reducen las dosis o dejan de acudir al tratamiento cuando conocen el costo.

La situación resulta especialmente delicada para enfermedades que no siempre permiten sustituir un medicamento por otro.

Cáncer, hemofilia, talasemia y algunas enfermedades crónicas requieren tratamientos específicos. La interrupción puede aumentar el riesgo de complicaciones.

Salman Eshaghi, portavoz de la Comisión de Salud y Tratamiento del Parlamento iraní, afirmó que 43 medicamentos están actualmente en situación de “escasez crítica”.

Además, cerca de 1,000 productos farmacéuticos presentan algún grado de desabastecimiento.

Medicamentos en Irán registran aumentos de hasta 543 %

A la falta de productos se suma una fuerte escalada de precios.

Una farmacéutica iraní informó recientemente de aumentos en 82 productos. El precio promedio de esos medicamentos pasó de aproximadamente 180,000 a 390,000 tomanes.

Eso representa un incremento cercano al 117 %, aunque algunos reportes lo redondearon en 120 %.

Algunos medicamentos tuvieron incrementos mucho mayores.

El donepezilo, utilizado en pacientes con Alzheimer, aumentó cerca de 543 %.

La claritromicina, un antibiótico, subió alrededor de 308 %.

También se registraron aumentos de aproximadamente 135 % en algunos jarabes de paracetamol y difenhidramina.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Irán ha señalado que estos casos no significan necesariamente la eliminación total de los subsidios cambiarios para todos los medicamentos.

Tratamientos contra el cáncer se vuelven inaccesibles

Los medicamentos oncológicos muestran con claridad la presión sobre los hogares.

El pembrolizumab, comercializado internacionalmente como Keytruda, puede costar alrededor de 70 millones de tomanes en una versión producida en Irán, según testimonios recogidos por DW.

Las versiones importadas desde India pueden alcanzar cerca de 300 millones de tomanes.

Los productos europeos pueden costar todavía más.

Para familias que dependen de salarios normales, estos precios pueden convertir el tratamiento en una carga imposible.

Además, la situación no se limita al cáncer.

El aumento del precio de medicamentos para enfermedades crónicas obliga a numerosos hogares a destinar una parte creciente de sus ingresos a la atención médica.

Pacientes pagan más del 70 % de sus gastos sanitarios

Otro indicador muestra cómo la crisis se ha trasladado directamente a las familias.

Según Salman Eshaghi, el sistema estaba diseñado para que el paciente pagara alrededor del 30 % de los costos sanitarios.

Las aseguradoras y el Estado cubrirían el resto.

Ahora la proporción se habría invertido.

Los pacientes están pagando más del 70 % de los gastos de su propio bolsillo, según el legislador.

Ese aumento puede explicar por qué una enfermedad grave termina convirtiéndose también en una crisis financiera familiar.

Quienes no tienen ahorros, seguro suficiente o apoyo externo se enfrentan a decisiones difíciles: endeudarse, vender bienes o retrasar el tratamiento.

Escasez impulsa un mercado informal de medicamentos

La escasez de medicamentos en Irán también ha incrementado la búsqueda de productos fuera de los canales oficiales.

Algunos pacientes recurren a conocidos que viajan desde otros países.

Otros intentan conseguir medicinas mediante redes informales.

El problema es que determinados fármacos necesitan condiciones estrictas de transporte y almacenamiento.

Medicamentos biológicos y oncológicos pueden requerir refrigeración constante.

Si esa cadena de frío se rompe, el paciente no siempre tiene forma de saber si el producto conserva su eficacia.

Médicos iraníes también advierten sobre riesgos de falsificaciones, medicamentos caducados o productos almacenados de manera incorrecta.

Guerra agravó una crisis sanitaria que ya existía

La situación actual no comenzó únicamente con el conflicto de 2026.

Irán ya enfrentaba inflación elevada, depreciación de su moneda, problemas presupuestarios y dificultades dentro de su industria farmacéutica.

Sin embargo, la guerra añadió nuevas presiones.

La Organización Mundial de la Salud informó que los bombardeos iniciados desde finales de febrero dañaron gravemente la infraestructura sanitaria iraní.

La OMS contabilizó 229 centros de salud, 49 hospitales y 78 instalaciones farmacéuticas, laboratorios o almacenes afectados.

También reportó 56 bases de emergencia atacadas, nueve hospitales evacuados y decenas de ambulancias y vehículos dañados.

Los ataques contra instalaciones farmacéuticas y de diagnóstico también alteraron las cadenas internas de suministro.

Transferencias bancarias complican la llegada de medicamentos

Otro problema está en los pagos internacionales.

Mehdi Pirsalehi, director de la Administración de Alimentos y Medicamentos iraní, afirmó que las transferencias de dinero destinadas al sector se ralentizaron drásticamente después del comienzo de la guerra.

Durante uno o dos meses estuvieron prácticamente paralizadas y después continuaron a un ritmo reducido.

El propio Gobierno iraní afirma haber aumentado la cantidad de divisas destinadas a medicamentos y equipos médicos.

Sin embargo, asignar dinero dentro del país no garantiza que pueda transferirse rápidamente al proveedor extranjero.

Los retrasos bancarios, logísticos, de importación y distribución pueden generar desabastecimiento incluso cuando existen fondos disponibles.

¿Las sanciones de EE. UU. prohíben vender medicamentos a Irán?

No de manera general.

Este punto requiere precisión.

Las sanciones estadounidenses contienen excepciones y autorizaciones para la venta de medicamentos, alimentos y equipos médicos a Irán. El Departamento del Tesoro mantiene canales y reglas específicas para permitir comercio humanitario.

Sin embargo, eso no significa que el comercio funcione sin obstáculos.

Las restricciones sobre determinadas entidades financieras, los controles de cumplimiento y el riesgo que perciben los bancos pueden dificultar transferencias legítimas.

La propia literatura de salud pública ha documentado que bancos y proveedores pueden evitar operaciones relacionadas con Irán aun cuando los productos tengan una excepción humanitaria.

Por ello, atribuir toda la escasez únicamente a las sanciones sería simplificar un problema mucho más amplio.

Crisis combina sanciones, inflación, guerra y problemas internos

La escasez de medicamentos en Irán surge de varios factores simultáneos.

La depreciación de la moneda encarece los productos importados.

Los fabricantes nacionales pagan más por materias primas, energía y transporte.

Las aseguradoras enfrentan mayores costos.

La guerra dañó instalaciones y complicó rutas logísticas.

Las restricciones financieras internacionales añaden otro obstáculo.

Además, la propia Administración de Alimentos y Medicamentos iraní reconoció recientemente que alrededor de dos terceras partes de los medicamentos habían tenido ajustes de precios desde marzo. El organismo mencionó mayores costos de materias primas, transporte y producción.

Pacientes se convierten en el eslabón más vulnerable

La consecuencia final recae sobre las personas enfermas.

Los números económicos pueden parecer abstractos hasta que una familia debe decidir si puede pagar otra sesión de quimioterapia.

Para pacientes con cáncer, hemofilia, enfermedades metabólicas o padecimientos crónicos, retrasar un tratamiento no siempre es una decisión voluntaria.

En muchos casos es el resultado de no poder encontrar o pagar el medicamento.

La OMS advierte que las personas con enfermedades crónicas en Irán tienen cada vez más dificultades para acceder a tratamientos esenciales, incluido el suministro de insulina y otros medicamentos que sostienen la vida.

La crisis sanitaria iraní muestra así un problema que va más allá de las farmacias vacías.

Se trata de un sistema sometido simultáneamente a guerra, inflación, problemas de financiamiento, daños en infraestructura y aislamiento financiero.

Mientras esas presiones continúen, la escasez de medicamentos en Irán seguirá teniendo su costo más grave en los pacientes que no pueden esperar.

Escrito por Juan Antonio Roman Morales

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