El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó a todas las agencias federales suspender de inmediato el uso de la inteligencia artificial desarrollada por Anthropic.
La decisión se produjo después de que la empresa rechazara una exigencia del Pentágono para autorizar el uso militar sin restricciones de sus modelos Claude.
Conflicto por uso militar de la IA
Anthropic sostiene que su tecnología no debe emplearse en vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses ni en sistemas autónomos de armamento sin supervisión humana.
En cambio, el Pentágono afirma que actúa dentro del marco legal y que los contratistas no pueden imponer límites sobre el uso que el gobierno haga de sus productos.
Trump anunció la medida en su red social Truth Social. Allí escribió que todas las agencias deben cesar inmediatamente el uso de la tecnología de Anthropic. También aseguró que el gobierno no volverá a hacer negocios con la compañía.
El mandatario estableció un periodo de transición de seis meses. Este plazo aplicará a dependencias como el Departamento de Defensa que ya utilizan productos de la firma en distintos niveles.
Anthropic acudirá a los tribunales
La empresa, con sede en San Francisco, respondió con un comunicado extenso. En él anunció que impugnará la decisión ante los tribunales.
Anthropic afirmó que rechazará cualquier intento de clasificarla como riesgo para la cadena de suministro. Además, reiteró su negativa a permitir el uso de sus modelos en vigilancia masiva interna o en sistemas capaces de ejecutar acciones letales sin control humano.
El director ejecutivo, Dario Amodei, sostuvo que las presiones no cambiarán la postura de la compañía. Aseguró que no pueden aceptar la solicitud del Departamento de Defensa por razones éticas.
Acusaciones desde Defensa
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, criticó duramente a la empresa. En un mensaje publicado en la red social X, acusó a Anthropic de actuar con arrogancia y traición.
El Pentágono había advertido que la compañía debía aceptar sus condiciones antes de una hora límite el viernes. De lo contrario, enfrentaría medidas bajo la Ley de Producción de Defensa.
La disputa abre un nuevo capítulo en el debate sobre el uso de inteligencia artificial en aplicaciones militares y sobre los límites éticos en la colaboración entre el sector tecnológico y el gobierno estadounidense.













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