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Perros robot lunares: el plan de China

Investigadores chinos plantean una red de robots capaces de explorar terrenos peligrosos, apoyar tareas científicas y realizar trabajos repetitivos mientras los astronautas se concentran en decisiones y operaciones complejas.

PEKÍN.— Los perros robot lunares podrían convertirse en compañeros de trabajo de los astronautas dentro de los planes tecnológicos que China estudia para operar una futura estación científica en la Luna.

La propuesta aparece en un estudio publicado en Chinese Space Science and Technology por Wang Xiang y Huang Zhen, investigadores vinculados a la Academia China de Tecnología Espacial. El trabajo presenta un modelo de colaboración entre humanos y diferentes tipos de robots adaptado a las condiciones extremas del entorno lunar.

El planteamiento no equivale todavía a una misión aprobada para enviar perros robot en una fecha determinada. Se trata de un marco conceptual destinado a orientar la construcción y operación futura de una estación lunar tripulada.

Sin embargo, los cuadrúpedos ya han pasado de los esquemas teóricos a las pruebas terrestres.

Investigadores de la Universidad de Pekín desarrollaron dos prototipos y los probaron en una cueva volcánica del noreste de China cuyo terreno se utiliza como análogo de los tubos de lava de la Luna.

Perros robot lunares explorarían terrenos peligrosos

Una de las principales ventajas de los robots cuadrúpedos es su capacidad para desplazarse por terrenos donde un vehículo convencional con ruedas tendría dificultades.

Los prototipos probados por la Universidad de Pekín pueden navegar de forma autónoma, evitar obstáculos, elaborar mapas y registrar estructuras tridimensionales mediante sensores como lidar.

Los científicos los consideran especialmente útiles para estudiar tubos de lava.

Estas cavidades subterráneas llaman la atención de los investigadores porque podrían proporcionar entornos más protegidos frente a algunos de los riesgos presentes en la superficie lunar.

Durante las pruebas realizadas en China, los perros robot actuaron como exploradores capaces de ingresar en zonas estrechas o difíciles de alcanzar para los investigadores.

Uno de los prototipos incorpora una estructura inspirada en el oso hormiguero y combina una plataforma móvil con un brazo flexible para realizar distintas operaciones en espacios complejos.

Humanos tomarían decisiones y robots harían el trabajo pesado

El nuevo estudio no plantea reemplazar a los astronautas.

Por el contrario, divide las tareas según las ventajas de humanos y máquinas.

Los investigadores consideran que las personas seguirían siendo indispensables para reaccionar ante situaciones desconocidas, realizar manipulaciones precisas, resolver fallas y tomar decisiones de emergencia.

Los robots tendrían mayor utilidad en trabajos repetitivos, esfuerzos físicos intensos, operaciones en áreas peligrosas y exploraciones que necesiten cubrir grandes extensiones.

El modelo contempla cuatro grandes áreas: vida de la tripulación, experimentos científicos, aprovechamiento de recursos y servicios de apoyo.

También incluye vehículos presurizados, sistemas para astronautas en el exterior, diferentes tipos de robots y conexiones con centros de apoyo en la Tierra.

La idea central es que cada tarea sea asignada a la persona o máquina mejor preparada para ejecutarla.

Los robots podrían construir y mantener la base

Los perros robot lunares serían solo una parte de una infraestructura robótica mucho más amplia.

China estudia vehículos con ruedas, plataformas móviles y robots capaces de manipular objetos para apoyar la construcción, mantenimiento y funcionamiento de instalaciones en la superficie.

Una revisión científica publicada en 2026 sobre robots inteligentes lunares señala que las futuras estaciones necesitarán máquinas capaces de recolectar y transportar regolito, desplegar instrumentos científicos, mantener equipos y apoyar experimentos relacionados con el aprovechamiento de recursos locales.

Parte de esas tecnologías tendrá que funcionar con elevados niveles de autonomía.

Las comunicaciones con la Tierra tienen retrasos y el entorno lunar presenta radiación, polvo abrasivo, grandes variaciones térmicas y zonas donde una falla técnica podría poner en peligro a los astronautas.

Por ello, el estudio propone una arquitectura donde los robots puedan percibir su entorno, planificar acciones y ejecutar determinadas operaciones bajo distintos niveles de supervisión humana.

China apunta a una base lunar para 2035

El desarrollo de estas tecnologías está relacionado con la Estación Internacional de Investigación Lunar, conocida como ILRS.

La Administración Nacional del Espacio de China mantiene como objetivo construir un modelo básico de esta instalación en la región del polo sur lunar antes de 2035.

La estación incluiría componentes en la superficie y en órbita lunar.

Entre las capacidades previstas se encuentran energía, comunicaciones, navegación, transporte, exploración científica y apoyo desde la Tierra.

China desarrolla el proyecto junto con socios internacionales. La iniciativa comenzó en cooperación con Rusia y posteriormente ha incorporado países, organizaciones e instituciones científicas adicionales.

El plan contempla posteriormente una etapa ampliada durante la década de 2040, con una infraestructura lunar de mayor escala.

Chang’e-7 buscará recursos en el polo sur

Antes de construir una infraestructura permanente, China necesita conocer mejor la región donde pretende instalarla.

Una de las misiones fundamentales será Chang’e-7.

La nave y su cohete Long March-5 Y14 ya se encuentran en el centro espacial de Wenchang, donde continúan los preparativos previos al lanzamiento.

Las autoridades chinas mantienen el lanzamiento programado para la segunda mitad de 2026.

Chang’e-7 combinará operaciones desde órbita, aterrizaje, desplazamiento sobre la superficie y un pequeño vehículo capaz de realizar saltos para estudiar regiones difíciles de alcanzar.

Uno de sus principales objetivos será investigar los recursos y el ambiente del polo sur lunar, incluidas zonas permanentemente en sombra donde los científicos buscan indicios de hielo de agua.

La misión también probará tecnologías como aterrizaje de alta precisión, desplazamiento mediante patas y exploración de cráteres permanentemente oscuros.

Chang’e-8 probará cómo utilizar recursos lunares

Después llegará Chang’e-8.

Esta misión está destinada a realizar experimentos relacionados con el aprovechamiento de recursos disponibles directamente en la Luna. Tanto Chang’e-7 como Chang’e-8 formarán parte de los elementos iniciales de la futura ILRS.

Investigadores chinos estudian, entre otras tecnologías, sistemas capaces de utilizar suelo lunar para producir materiales destinados a futuras construcciones.

Wu Weiren, diseñador jefe del programa de exploración lunar chino, ha explicado que científicos trabajan en técnicas para fundir regolito y fabricar estructuras mediante procesos similares a la impresión 3D.

Si estos métodos funcionan, una futura base podría disminuir la cantidad de materiales que deben transportarse desde la Tierra.

China también quiere llevar astronautas antes de 2030

La estrategia robótica avanza en paralelo con el programa tripulado.

China mantiene el objetivo de realizar un alunizaje con astronautas antes de 2030, según la agencia responsable de su programa espacial tripulado.

Eso obliga a desarrollar vehículos de transporte, sistemas de aterrizaje, trajes, comunicaciones y tecnologías capaces de sostener operaciones humanas más allá de la órbita terrestre.

En ese escenario, los robots tendrían un papel complementario.

Podrían llegar primero a determinadas áreas, evaluar riesgos, transportar materiales y realizar trabajos que expongan innecesariamente a los astronautas.

Los perros robot lunares podrían tener especial utilidad en terrenos accidentados o bajo la superficie.

Inteligencia artificial tendrá que adaptarse a otro mundo

Uno de los mayores retos será conseguir que los sistemas funcionen con autonomía suficiente.

Los robots actuales se entrenan principalmente en la Tierra.

Incluso las cuevas volcánicas utilizadas por investigadores chinos solo pueden reproducir una parte de las condiciones que encontrarán en la Luna.

La gravedad lunar, la radiación, las temperaturas extremas, el polvo y las limitaciones de comunicación exigirán sistemas mucho más resistentes.

Además, las máquinas deberán reconocer situaciones inesperadas sin depender permanentemente de instrucciones desde un centro de control terrestre.

La inteligencia artificial y la robótica física se encuentran precisamente en una etapa de rápido desarrollo. AcaFace ha documentado cómo trabajadores en India generan datos destinados a enseñar tareas reales a sistemas de inteligencia artificial y robots, una muestra de la creciente importancia del aprendizaje aplicado al mundo físico.

Perros robot lunares, una pieza de un proyecto mayor

Los perros robot lunares representan una imagen llamativa del futuro de la exploración espacial, pero el proyecto chino va mucho más allá de enviar máquinas con cuatro patas.

El objetivo es desarrollar un ecosistema donde astronautas, robots móviles, vehículos presurizados, sistemas automáticos y centros terrestres funcionen como una sola red.

La investigación publicada este año propone precisamente esa distribución del trabajo: los humanos conservarían las decisiones que requieren juicio y adaptación, mientras las máquinas asumirían buena parte de las labores repetitivas, peligrosas o físicamente exigentes.

Todavía falta comprobar qué modelos llegarán realmente a la superficie lunar y en qué misiones.

Lo que ya está claro es que China considera a la robótica una tecnología fundamental para transformar sus actuales misiones de exploración en una presencia científica más duradera en la Luna.

Si los planes avanzan según el calendario oficial, el polo sur lunar será durante la próxima década el escenario donde muchas de esas ideas tendrán que demostrar que pueden funcionar fuera de la Tierra.

Escrito por Juan Antonio Román Morales

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