
ACAPULCO, Guerrero.— Para Fermín Alvarado Arroyo, los problemas de Acapulco no pueden resolverse con diagnósticos viejos, ocurrencias o acciones aisladas. El punto de partida, sostiene, debe ser escuchar a las colonias, conocer las causas de cada rezago y convertir las necesidades ciudadanas en proyectos con presupuesto, fechas y resultados.
Durante un encuentro con vecinos de la colonia Ampliación López Portillo, el maestro Fermín Alvarado expuso una visión amplia sobre los problemas que enfrenta el puerto. Habló de agua potable, drenaje, movilidad, alumbrado, seguridad, empleo, espacios públicos y prevención ante fenómenos naturales.
Su planteamiento parte de una crítica concreta: muchos problemas comenzaron como emergencias y terminaron convertidos en rezagos estructurales por falta de atención pública. Como ejemplo mencionó daños provocados desde el huracán Paulina de 1997 que, según testimonios vecinales recogidos durante su recorrido, todavía tienen consecuencias en el suministro de agua.
La pregunta es inevitable: ¿puede Acapulco seguir resolviendo cada crisis solamente cuando aparece?
Alvarado considera que no. Su propuesta busca pasar de la reacción a la planeación.
Ante el desabasto de agua, Fermín Alvarado propone planeación y capacidad técnica
El agua potable aparece entre los problemas más urgentes del puerto.
Durante sus recorridos, Fermín Alvarado Arroyo ha insistido en que la falta de agua no debe verse como un problema imposible de resolver.
En enero, el exdiputado federal planteó una reingeniería integral de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco. Su propuesta incluye colocar perfiles técnicos y administrativos con experiencia dentro del organismo.
La visión también requiere identificar cuánto cuesta recuperar redes, tomas y sistemas dañados.
En Ampliación López Portillo, vecinos le expusieron un problema que se remonta al huracán Paulina. Alvarado cuestionó que, después de casi tres décadas, una afectación originalmente temporal pudiera permanecer sin solución definitiva.
Para él, esa situación resume uno de los mayores errores de Acapulco: permitir que una emergencia se transforme en un problema permanente.
Ante el drenaje colapsado, Fermín Alvarado propone proyectos con presupuesto y fechas
El drenaje representa otro de los grandes desafíos.
Alvarado sostiene que no basta con reconocer que existe un problema. Primero debe existir un estudio técnico. Después debe conocerse el costo y asignarse presupuesto.
Si una obra no puede terminarse en un solo ejercicio fiscal, propone dividirla por etapas.
Su planteamiento es sencillo: iniciar una parte durante un año, continuar en el siguiente y concluirla posteriormente si la magnitud del proyecto lo exige. Lo que considera inaceptable es permitir que transcurran décadas sin intervención.
También ha señalado la necesidad de recuperar infraestructura dañada por fenómenos como el huracán Otis.
El objetivo sería reducir riesgos, mejorar la salud pública y proteger a las familias que viven cerca de cauces y zonas vulnerables.
Ante puentes inseguros, Fermín Alvarado propone convertir la necesidad en proyecto
Un puente provisional construido con participación vecinal se convirtió durante la reunión en un ejemplo de otra realidad de Acapulco.
Los propios habitantes han tenido que resolver problemas básicos mediante organización comunitaria.
Alvarado reconoció esa capacidad, pero también señaló que un paso provisional e inestable no puede sustituir una solución permanente.
Para los habitantes de Ampliación López Portillo, el puente fue señalado como prioridad.
Su importancia va más allá de la movilidad.
Por ese paso transitan niños rumbo a la escuela, adultos mayores que necesitan consultas y trabajadores que salen diariamente de la colonia.
Alvarado propuso comenzar por calcular el costo real de la obra.
Después vendría la búsqueda del presupuesto, la gestión y, finalmente, la ejecución.
Su fórmula quedó resumida en una ruta concreta: presupuesto, gestión y resultados.
Ante el abandono de las colonias, Fermín Alvarado propone un Acapulco más allá de la Costera
Uno de los planteamientos más fuertes de Fermín Alvarado Arroyo cuestiona el modelo con el que históricamente se ha pensado el puerto.
Acapulco no puede funcionar solamente alrededor de la Costera Miguel Alemán mientras las colonias, pueblos y comunidades carecen de servicios básicos, sostiene.
Su propuesta busca llevar infraestructura y desarrollo hacia las zonas donde viven las familias y trabajadores que sostienen diariamente la actividad de la ciudad.
El diagnóstico coincide con señalamientos que Alvarado ha realizado durante otros recorridos.
En abril identificó como problemas prioritarios la falta de agua, la recolección de basura, el alumbrado, las vialidades y la seguridad. También pidió una administración con mayor planeación.
La diferencia, asegura, debe estar en dejar de atender esos problemas de forma aislada.
Ante huracanes y tormentas, Fermín Alvarado propone una ciudad preparada
Otis, Paulina y otros fenómenos naturales dejaron lecciones costosas para Acapulco.
Alvarado considera que la ciudad debe incorporar esas experiencias a su planeación.
Su propuesta plantea mejorar cauces, drenajes y obras de protección. También busca ordenar el crecimiento urbano y preparar la infraestructura frente a huracanes, tormentas y los efectos del cambio climático.
El objetivo no sería únicamente reparar después de cada desastre.
La apuesta consiste en reducir el daño antes de que ocurra.
Eso implica identificar zonas vulnerables, calcular necesidades y definir obras prioritarias dentro de una estrategia que sobreviva a los cambios de gobierno.
Ante la inseguridad, Fermín Alvarado propone construir paz desde las colonias
Para Alvarado, seguridad y paz no significan exactamente lo mismo.
La seguridad exige que las personas puedan estar tranquilas en su casa, caminar por la calle, acudir al mercado, usar un cajero o trasladarse al trabajo.
Pero su concepto de paz va más allá.
“La paz no se declara, no se decreta, la paz se construye”, planteó durante el encuentro.
Su propuesta relaciona la prevención con educación, deporte, cultura, oportunidades y recuperación de espacios públicos.
La idea busca atacar factores sociales que también influyen en la violencia.
Alvarado ha señalado públicamente la inseguridad como una de las principales crisis que enfrenta el municipio, junto con el deterioro de los servicios y la falta de confianza ciudadana.
Ante la falta de oportunidades, Fermín Alvarado pone a los jóvenes en el centro
Los jóvenes ocupan un espacio importante dentro de su diagnóstico.
Alvarado sostiene que no deben verse únicamente como “el futuro”. También deben participar en las decisiones que afectan a la ciudad actualmente.
Eso implica mejorar escuelas, crear oportunidades laborales, recuperar canchas y parques e integrar a las nuevas generaciones en los proyectos comunitarios.
Durante su encuentro afirmó que los jóvenes deben dejar de ser espectadores para convertirse en protagonistas de la construcción de Acapulco.
Su visión sobre educación también ha aparecido en actividades públicas recientes. En agosto señaló que la educación debe convertirse en uno de los grandes proyectos de futuro para la ciudad.
Ante gobiernos de corto plazo, Fermín Alvarado propone Acapulco 2050
Quizá el planteamiento que mejor resume la visión de Fermín Alvarado Arroyo es el llamado Proyecto Acapulco 2050.
La propuesta busca crear una Agenda Estratégica de Ciudad.
En ella se incorporarían problemas, soluciones, costos, obras y metas.
La intención es establecer objetivos para 2030, 2040 y 2050. Cada administración tendría indicadores que permitan evaluar avances.
Alvarado sostiene que esta agenda debería trascender partidos y gobiernos.
La continuidad de los proyectos no dependería de si gobierna un hombre o una mujer, ni del color político de la administración.
Cada cinco o diez años podrían revisarse resultados y corregirse estrategias.
El Proyecto Acapulco 2050 ya había sido presentado públicamente como una propuesta de planeación de largo plazo y desarrollo integral para la ciudad.
Ante la distancia entre gobierno y ciudadanos, Fermín Alvarado propone 400 comités
La estrategia también tiene un componente territorial.
La asociación Amigos de Fermín impulsa la creación de 400 Comités de Gestión, Desarrollo Comunitario y Paz en Acapulco.
Cada concepto tiene una función.
Gestión significa organizar a los vecinos y llevar sus necesidades ante la autoridad responsable.
Desarrollo comunitario busca recuperar espacios, fortalecer la participación y atender problemas desde la colonia.
Paz busca combinar seguridad con educación, deporte, cultura y oportunidades.
Alvarado insiste en que estos comités no deben terminar después de una fotografía o toma de protesta. Su objetivo, dijo, es convertirlos en espacios permanentes de participación y seguimiento.
¿Qué distingue el diagnóstico de Fermín Alvarado?
La amplitud de los temas muestra una característica de su planteamiento: no presenta los problemas de Acapulco como fenómenos separados.
Agua, drenaje, movilidad, seguridad, empleo y desarrollo urbano terminan conectándose.
Una colonia sin iluminación tiene un problema de servicios, pero también puede enfrentar uno de seguridad.
Un drenaje deteriorado afecta la salud y aumenta el riesgo durante una tormenta.
Un puente deficiente limita la movilidad, pero también dificulta llegar a la escuela, al trabajo o al médico.
Por eso, Alvarado propone actualizar el diagnóstico directamente en las colonias.
“Los mejores proyectos nacen desde aquí, desde donde viven ustedes y escuchando”, señaló durante el encuentro.
Su planteamiento tiene ahora otro reto: convertir los diagnósticos en proyectos técnicamente viables, presupuestos definidos y obras verificables.
Ahí estará la prueba de cualquier propuesta de largo plazo.
Fermín Alvarado: “el mejor Acapulco está por venir”
Al cerrar su encuentro con los vecinos, Fermín Alvarado Arroyo recurrió a la memoria histórica del puerto.
Recordó el Acapulco que atrajo durante décadas al turismo internacional y generó empleo y dinamismo económico.
Pero sostuvo que la ciudad no debe limitarse a intentar recuperar el pasado.
Para él, el reto consiste en construir una versión mejor.
“El mejor Acapulco está por venir”, expresó.
Ese mensaje resume su visión.
No se trata únicamente de pensar en el Acapulco de 2050. La propuesta exige comenzar con el problema inmediato: el agua que no llega, el drenaje que necesita reemplazo, la calle sin iluminación o el puente que una comunidad necesita hoy.
La visión de largo plazo, sostiene Alvarado, solamente tendrá sentido si comienza a producir resultados desde las colonias.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales



