Yayoi Kusama muere a los 97 años
TOKIO, Japón.— Yayoi Kusama, una de las figuras más influyentes y reconocibles del arte contemporáneo, murió a los 97 años en Tokio. La artista japonesa convirtió lunares, redes infinitas, espejos y colores intensos en un lenguaje artístico conocido alrededor del mundo.
Yayoi Kusama Studio confirmó este jueves 27 de agosto su fallecimiento. La artista murió el 14 de agosto de 2026 en un hospital de Tokio. El comunicado no informó la causa de muerte.
Su estudio destacó que Kusama continuó trabajando prácticamente hasta el final de su vida. La creadora siguió pintando mientras exploraba temas que marcaron toda su obra, como el amor, la eternidad, la vida y la muerte.
Yayoi Kusama pintó hasta sus últimos días
La muerte de Yayoi Kusama pone fin a una carrera de más de siete décadas marcada por una búsqueda artística prácticamente ininterrumpida.
Su estudio informó que la creadora no dejó el pincel hasta sus últimos días. También aseguró que mantuvo hasta el final su exploración del “amor eterno” y el “alma inmortal”.
Esa dedicación coincidía con lo que la propia artista había expresado durante años.
En una entrevista con Associated Press en 2012, Kusama afirmó que quería producir tantas pinturas como pudiera y continuar trabajando hasta su muerte.
Sus últimas décadas confirmaron aquella intención.
Entre 2009 y 2021 creó alrededor de 900 pinturas para la serie My Eternal Soul. Después inició otro conjunto titulado Every Day I Pray for Love.
Los lunares convirtieron a Yayoi Kusama en un icono mundial
Pocas firmas visuales resultan tan fáciles de reconocer como los lunares de Kusama.
La artista nació el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, prefectura de Nagano. Desde niña experimentó alucinaciones visuales y comenzó a representar puntos, redes y patrones repetitivos mediante acuarela, pastel y pintura al óleo.
Kusama explicó posteriormente que veía puntos, luces y flores que parecían expandirse por los objetos y el espacio.
En lugar de abandonar aquellas experiencias, las convirtió en materia prima de su producción artística.
De ahí nacieron sus célebres Infinity Nets, sus esculturas cubiertas de lunares y, posteriormente, las instalaciones de espejos que sumergen al visitante en espacios aparentemente interminables.
Calabazas, flores y puntos terminaron por convertirse en símbolos inseparables de su nombre.
Yayoi Kusama desafió las reglas del arte en Nueva York
Su carrera dio un giro decisivo cuando dejó Japón.
En 1957 viajó a Estados Unidos y poco después estableció su actividad en Nueva York. Allí desarrolló pinturas de redes, esculturas blandas e instalaciones con espejos y luces.
Su trabajo apareció en medio de una escena artística dominada por hombres.
Kusama pasó años enfrentando dificultades económicas y falta de reconocimiento. Sin embargo, continuó desarrollando una estética propia basada en la repetición y en una idea que denominó “autoaniquilación”.
Durante la década de 1960 también llevó el arte fuera de galerías y museos.
Organizó performances, intervenciones con pintura corporal, desfiles y actos contra la guerra. Sus actividades la colocaron dentro de la vanguardia neoyorquina y la acercaron a figuras como Andy Warhol, Georgia O’Keeffe y Joseph Cornell.
Del rechazo al reconocimiento internacional
Kusama regresó a Japón en 1973.
Allí amplió su producción hacia la poesía y la novela, sin abandonar la pintura, la escultura y las instalaciones.
Hacia finales de la década de 1970 ingresó voluntariamente en una institución psiquiátrica de Tokio. Durante décadas continuó viviendo allí mientras acudía regularmente a su estudio para trabajar.
Este dato también permite corregir una imprecisión que aparece en algunas versiones de su biografía: su ingreso voluntario suele situarse alrededor de 1977, no en 1990.
La salud mental nunca quedó separada de su arte. Kusama habló abiertamente sobre sus alucinaciones y explicó que pintar era una forma de responder a ellas.
Su reconocimiento dentro de Japón tardó más tiempo.
Un momento fundamental llegó en 1993, cuando representó oficialmente a Japón en la Bienal de Venecia.
Las Infinity Mirror Rooms cambiaron la experiencia de sus exposiciones
Con los años, Yayoi Kusama dejó de ser una figura exclusivamente vinculada a la vanguardia para convertirse en un fenómeno cultural global.
Sus Infinity Mirror Rooms fueron determinantes.
Las instalaciones utilizan espejos, luces y objetos repetidos para crear la sensación de un espacio sin límites. El espectador deja de limitarse a observar una obra y entra físicamente en ella.
Museos de todo el mundo organizaron retrospectivas y exposiciones de Kusama.
El Museum of Modern Art y el Whitney Museum de Nueva York figuran entre las instituciones que exhibieron su trabajo.
Su éxito continuó hasta sus últimos años.
Una gran exposición realizada entre diciembre de 2024 y abril de 2025 en la National Gallery of Victoria, en Melbourne, recibió más de 570,000 visitantes y se convirtió en la muestra más concurrida de la historia del museo.
Yayoi Kusama recibió algunos de los mayores premios del arte
La trayectoria de la japonesa recibió numerosos reconocimientos internacionales.
En 2003 recibió el grado de oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. En 2006 obtuvo la Orden del Sol Naciente de Japón y el Praemium Imperiale de pintura.
Ese último reconocimiento la convirtió en la primera mujer en recibir el Praemium Imperiale.
En 2016 recibió además la Orden de la Cultura, una de las máximas distinciones culturales otorgadas en Japón.
En 2017 abrió sus puertas en Tokio el Yayoi Kusama Museum, dedicado a preservar y difundir su producción artística.
Su arte también llegó a la moda y la cultura popular
La influencia de Kusama terminó desbordando los museos.
Su estética apareció en moda, diseño y productos comerciales. Una de las colaboraciones más conocidas fue con Louis Vuitton, que llevó sus característicos puntos a ropa, bolsos, escaparates y accesorios.
Ese salto a la cultura popular permitió que personas alejadas del mundo tradicional del arte reconocieran inmediatamente su estética.
Sin embargo, sus obras nunca se limitaron a la decoración.
Detrás de los colores intensos y las formas aparentemente lúdicas aparecen temas como ansiedad, obsesión, muerte, sexualidad, infinito y desaparición del individuo.
Kusama rechazó durante décadas que una sola etiqueta pudiera definir su trabajo. Fue descrita como artista pop, feminista, minimalista, psicodélica y de vanguardia, aunque su producción atravesó varias de esas corrientes sin pertenecer completamente a ninguna.
La obra de Yayoi Kusama continuará después de su muerte
La actividad alrededor de su legado no termina con su fallecimiento.
Su sitio oficial mantiene programada una exposición en el Stedelijk Museum de Ámsterdam del 11 de septiembre de 2026 al 17 de enero de 2027.
Yayoi Kusama Studio aseguró que continuará difundiendo la obra y los deseos de la artista con la intención de llevar esperanza y fuerza a nuevas generaciones mediante el arte.
La artista pasó de dibujar puntos durante su infancia en Matsumoto a llenar salas enteras con universos aparentemente infinitos.
Su obra consiguió algo poco habitual: ser reconocible para millones de personas sin perder su vínculo con una experiencia profundamente personal.
Con la muerte de Yayoi Kusama a los 97 años, el arte contemporáneo pierde a una de sus creadoras más singulares.
Sus puntos, calabazas y habitaciones de espejos, sin embargo, continuarán reproduciendo precisamente aquello que buscó durante toda su vida artística: la sensación de que algo puede extenderse hasta el infinito.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales



