Crecida del Bhote Koshi pone en alerta a Nepal
KATMANDÚ, Nepal.— Una nueva crecida del Bhote Koshi puso este domingo 30 de agosto en alerta a las autoridades de Nepal, apenas cuatro días después de que una devastadora riada arrasara comunidades enteras en la frontera con el Tíbet.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres, NDRRMA, pidió extremar las precauciones en las zonas cercanas al río después de recibir informes de un aumento repentino del caudal durante la madrugada.
Sin embargo, la División de Pronóstico de Inundaciones indicó posteriormente que no existe por ahora riesgo de una gran inundación en Rasuwa, Nuwakot y Dhading. El nivel comenzó a disminuir después del aumento inicial.
La vigilancia continúa debido a la inestabilidad del terreno y a los lagos formados por los desprendimientos en las montañas.
Crecida del Bhote Koshi activa una nueva alerta
La advertencia fue emitida durante las primeras horas del domingo.
La NDRRMA informó que la Policía del distrito de Rasuwa había detectado un aumento del caudal y un ruido más intenso procedente del río.
La alerta alcanzó también a comunidades situadas río abajo en Nuwakot y Dhading, dos de las regiones golpeadas por la catástrofe del miércoles.
Rescatistas, residentes y autoridades locales recibieron instrucciones de mantenerse alejados de las riberas y estar preparados para trasladarse hacia zonas elevadas.
Horas después llegó una señal más tranquilizadora.
La División de Pronóstico de Inundaciones informó que el aumento era limitado y que el nivel del Bhote Koshi comenzaba a bajar.
Por el momento, las mediciones no indican una nueva inundación de la magnitud registrada el 26 de agosto.
Nepal eleva a 734 el número de muertos
Mientras continúa la vigilancia del río, también aumenta el balance humano.
La actualización difundida por la autoridad de desastres de Nepal sitúa en 734 los cuerpos y restos humanos recuperados en diferentes distritos afectados por la riada.
Además, 2,498 personas permanecen desaparecidas.
Entre ellas figuran:
- 933 trabajadores vinculados con proyectos hidroeléctricos.
- 589 ciudadanos extranjeros.
- 127 nepalíes que acompañaban a turistas.
- 562 habitantes de Rasuwa.
- Decenas de residentes de Nuwakot, Makwanpur y otras regiones.
Los registros continúan siendo revisados porque algunas personas consideradas desaparecidas pueden encontrarse incomunicadas en comunidades donde las redes telefónicas y carreteras quedaron destruidas.
Tíbet reporta 16 muertos y 546 desaparecidos
China también actualizó su balance.
Las autoridades del Tíbet elevaron a 16 la cifra de muertos en el condado de Gyirong, mientras 546 personas permanecen desaparecidas.
Al combinar los dos balances nacionales, la catástrofe deja por ahora 750 fallecidos y 3,044 desaparecidos entre Nepal y China.
Estas cifras no son definitivas.
Los equipos siguen accediendo a zonas que estuvieron aisladas durante días y localizando cuerpos arrastrados decenas o incluso cientos de kilómetros río abajo.
Más de 8,000 personas han sido rescatadas
Las operaciones de emergencia continúan a gran escala.
Nepal informó que 19,895 integrantes de las fuerzas de seguridad participan en las labores y que 8,186 personas habían sido rescatadas hasta el último balance de la NDRRMA.
El Ejército nepalí realizó 2,974 rescates.
La Policía contabilizó 2,699.
La Fuerza de Policía Armada informó de otros 2,513.
Los helicópteros también lograron sacar a centenares de trabajadores y turistas de puntos aislados.
Uno de los mayores desafíos continúa en los proyectos hidroeléctricos construidos junto a los ríos.
Algunos trabajadores podrían encontrarse atrapados en túneles cubiertos por barro y escombros.
Morgues quedan saturadas por la cantidad de cuerpos
La búsqueda de desaparecidos ha generado otra emergencia.
Las morgues de varios distritos están llegando al límite de su capacidad.
Los cuerpos recuperados en el Bhote Koshi y el Trishuli han aparecido río abajo en lugares como Chitwan, Tanahun, Gorkha y Nawalparasi.
En algunos casos, el deterioro dificulta la identificación visual.
Por esa razón, los equipos forenses toman fotografías, huellas y muestras de ADN antes de proceder con la sepultura de restos que no pueden ser identificados inmediatamente.
Las muestras son enviadas a laboratorios especializados en Katmandú.
Las autoridades estiman que algunos análisis genéticos podrían tardar meses debido a la enorme cantidad de casos.
Cuerpos no identificados comienzan a ser sepultados
La falta de espacio y el deterioro acelerado obligaron a las autoridades a preparar enterramientos controlados.
Cada cuerpo recibe un número de identificación permanente.
También se conserva información forense y genética para que, si una familia consigue posteriormente establecer una coincidencia de ADN, sea posible localizar el lugar exacto donde fueron depositados los restos.
El objetivo es evitar que la emergencia sanitaria destruya evidencia necesaria para futuras identificaciones.
En Nawalparasi Este incluso fue habilitado un espacio comunitario con sistemas provisionales de refrigeración para almacenar cuerpos cuando los hospitales quedaron saturados.
La riada destruyó puentes, carreteras y centrales
La catástrofe comenzó durante la mañana del miércoles 26 de agosto.
Una enorme masa de roca, hielo y material glaciar colapsó en la región montañosa cercana a la frontera entre Nepal y el Tíbet.
El material descendió hacia los sistemas fluviales y generó una violenta crecida que arrasó pueblos, carreteras, puentes y centrales hidroeléctricas.
Imágenes satelitales posteriores muestran que parte del lecho rocoso situado bajo un glaciar se desprendió.
Los científicos continúan estudiando qué desencadenó exactamente el colapso.
Las altas temperaturas y la pérdida de estabilidad de zonas de permafrost y glaciares son factores bajo investigación, pero todavía no se ha establecido una causa única definitiva.
Nuevos lagos mantienen el riesgo
La crecida del Bhote Koshi preocupa especialmente porque el desastre cambió la geografía de algunas zonas.
Los desprendimientos bloquearon cursos de agua y formaron lagos temporales.
Uno de ellos, próximo a la frontera, comenzó a drenarse gradualmente y redujo su superficie de aproximadamente 120,000 a 99,000 metros cuadrados, según autoridades chinas.
Eso disminuyó el riesgo inmediato de una ruptura repentina.
Sin embargo, China detectó también un segundo lago de mayor tamaño cuya profundidad todavía no se conoce.
Drones, radares y equipos técnicos mantienen vigilancia durante las 24 horas debido al riesgo de nuevos desprendimientos o crecidas.
Miles de extranjeros siguen afectados
El desastre ocurrió además en una ruta utilizada por turistas y peregrinos internacionales.
Muchos viajaban hacia el monte Kailash y el lago Manasarovar.
China informó que 261 extranjeros de 23 países permanecen desaparecidos en territorio tibetano. Entre ellos figuran ciudadanos de Nepal, India, Letonia, Estados Unidos y Reino Unido.
Nepal mantiene también centenares de extranjeros dentro de su propia lista de desaparecidos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores creó un equipo especial para coordinar información con embajadas, familiares y organismos internacionales.
Más de 90,000 personas necesitan asistencia
La tragedia también dejó una extensa crisis humanitaria.
La Cruz Roja calcula que más de 90,000 personas resultaron afectadas por la destrucción de viviendas, carreteras, sistemas de agua y otras infraestructuras.
Las necesidades incluyen alojamiento temporal, alimentos, agua potable, medicamentos y atención psicológica.
Nepal también comenzó a recibir asistencia técnica y humanitaria internacional.
China e India enviaron equipos especializados, mientras otros países ofrecieron ayuda para identificación forense, rescate e infraestructura.
El Gobierno nepalí calcula que la reconstrucción podría costar entre 4,000 y 5,000 millones de dólares.
Crecida del Bhote Koshi mantiene la vigilancia activa
La nueva crecida del Bhote Koshi no representa por ahora una segunda catástrofe de gran magnitud.
El nivel aumentó durante la madrugada, pero posteriormente comenzó a bajar y las autoridades descartaron de momento una inundación importante en las principales zonas río abajo.
Eso no significa que el peligro haya desaparecido.
Los terrenos siguen inestables, existen lagos formados por escombros y miles de personas trabajan en zonas próximas a los ríos buscando sobrevivientes y recuperando cuerpos.
El balance más reciente sitúa la tragedia en 750 muertos y más de 3,000 desaparecidos entre Nepal y el Tíbet.
Para miles de familias, la emergencia continúa siendo una carrera contra el tiempo.
Y para las autoridades, el desafío es doble: encontrar a quienes siguen desaparecidos mientras vigilan las montañas y los ríos para impedir que una nueva crecida vuelva a golpear una región que apenas comienza a dimensionar la destrucción.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales



