Sabanas y pastizales buscan lugar en agenda climática
Especialistas y delegaciones de América Latina pidieron dar mayor atención a las sabanas y pastizales, ecosistemas que durante años han sido relegados en las agendas de biodiversidad y cambio climático.
El llamado ocurrió durante el Encuentro Regional Preparatorio de Sabanas y Pastizales rumbo a la COP17.
La reunión se realizó en Quito, Ecuador, con la participación de delegaciones de más de una decena de países.
También participaron representantes de organismos internacionales y organizaciones civiles.
El objetivo fue construir una postura regional antes de la próxima cumbre de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
Biomas poco reconocidos
Durante décadas, las sabanas y los pastizales recibieron menos atención que otros ecosistemas.
Especialistas señalaron que muchas veces se les ve como tierras vacías o zonas marginales.
Sin embargo, estos territorios cumplen funciones clave para la vida.
Regulan el agua, almacenan carbono en sus suelos y ayudan a enfrentar los efectos del cambio climático.
Además, sostienen formas de vida de comunidades indígenas, pueblos pastoriles y productores locales.
Ecosistemas clave para América Latina
En América Latina, las sabanas y los pastizales forman parte de paisajes muy importantes.
Entre ellos están el Cerrado, los Llanos, el Gran Chaco, la pampa y la puna andina.
Estos ecosistemas concentran biodiversidad y sostienen actividades productivas.
También son hogar de aves migratorias y especies adaptadas a condiciones de sequía, fuego y lluvias estacionales.
De acuerdo con especialistas, su conservación puede ayudar a proteger otros ecosistemas de la región.
Uno de los casos más importantes es la Orinoquía, considerada clave para el equilibrio ambiental de la Amazonia.
Crece la degradación
A pesar de su valor, estos biomas enfrentan fuertes amenazas.
La expansión agrícola, los cambios de uso de suelo y el desarrollo de infraestructura han provocado pérdida y fragmentación de hábitat.
También influyen el uso inadecuado de agroquímicos y algunos manejos del fuego.
En regiones como el Cerrado brasileño, el Gran Chaco, las pampas argentinas y la Orinoquía colombiana, la presión sobre la tierra continúa en aumento.
Especialistas advirtieron que la degradación de estos ecosistemas puede afectar el agua, la biodiversidad y la producción de alimentos.
Buscan cerrar una brecha histórica
El Año Internacional de los Pastizales y los Pastores 2026 y la COP17 representan una oportunidad para cambiar esta visión.
Organismos internacionales buscan elevar el perfil político de estos ecosistemas.
También pretenden impulsar nuevas inversiones para su manejo sostenible.
Durante el encuentro regional se plantearon varias prioridades.
Entre ellas están fortalecer los derechos de las comunidades, mejorar los sistemas de monitoreo y aumentar el financiamiento.
También se busca promover la restauración de tierras degradadas.
Restaurar no es un gasto
Especialistas señalaron que la restauración de sabanas y pastizales debe verse como una inversión estratégica.
Estos ecosistemas pueden fortalecer la producción de alimentos.
También ayudan a mejorar la gestión del agua y reducir riesgos por sequía.
La discusión rumbo a la COP17 busca que América Latina lleve soluciones propias.
La región cuenta con experiencias en restauración, ganadería sostenible y manejo comunitario de territorios.
Por ello, las sabanas y pastizales buscan dejar de ser los biomas olvidados y ocupar un lugar central en la agenda climática global.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales



