Los incendios forestales en Chile siguen causando estragos. Al menos 20 personas han muerto tras el avance del fuego que arrasó poblados completos y que este lunes 19 de enero de 2026 se extendió a nuevas zonas del sur del país.
Las autoridades mantienen la alerta máxima ante la rápida propagación de las llamas y el riesgo para miles de habitantes.
Emergencia en Ñuble y Biobío
En las regiones de Ñuble y Biobío, ubicadas a unos 500 kilómetros al sur de Santiago, bomberos y brigadistas combaten por tercer día consecutivo incendios de gran magnitud.
Hasta ahora, el fuego ha consumido cerca de 35.000 hectáreas y ha destruido o dañado alrededor de mil viviendas, según cifras oficiales. Varias localidades quedaron prácticamente devastadas.
El presidente Gabriel Boric informó que algunos focos han sido controlados. Sin embargo, reconoció que otros continúan activos.
“Hemos logrado acotar parte de los incendios, pero algunos siguen muy intensos y en combate directo”, señaló desde la región de Ñuble.
Nuevos focos en La Araucanía complican el combate
El mandatario advirtió además sobre la aparición de nuevos focos de incendio en La Araucanía, región vecina a Biobío. Esta situación obliga a dividir recursos y equipos de emergencia.
Biobío sigue siendo la zona más afectada. Localidades como Lirquén y Penco resultaron casi completamente arrasadas por las llamas.
El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, confirmó un nuevo fallecimiento en Biobío. Con ello, el número total de víctimas fatales se elevó a 20 personas.
Testimonios de una tragedia sin precedentes
La mayoría de las víctimas murió al quedar atrapada por el fuego en Lirquén y Penco, donde el incendio avanzó con rapidez durante la madrugada del domingo.
“Fue horrible. Traté de mojar la casa, pero las llamas venían directo hacia nosotros. Tomé a mi hijo y huimos”, relató Yagora Vásquez, vecina de Lirquén.
Este lunes, militares resguardaban sectores completamente destruidos. El paisaje mostraba calles cubiertas de escombros, vehículos derretidos y viviendas reducidas a cenizas.
“Una ola de fuego” arrasó con comunidades enteras
En Lirquén, donde las llamas ya no eran visibles, los vecinos comparan la tragedia con el tsunami de 2010. Sin embargo, aseguran que el impacto actual es aún mayor.
“Esto es mucho más devastador. El terremoto causó daños, pero esto lo supera todo”, lamentó Marelí Torres, de 53 años.
Tras el tsunami, Torres se mudó a un cerro para evitar el riesgo del mar. Dieciséis años después, su casa fue destruida por lo que define como “una ola de fuego”.
Temperaturas extremas y megasequía agravan la crisis
Aunque este lunes se registraron temperaturas cercanas a los 25 grados Celsius, el riesgo sigue siendo alto. Durante el fin de semana, el calor extremo favoreció la propagación del fuego.
Vecinos comenzaron a regresar a las zonas afectadas para retirar escombros. Entre ellos, Raúl Muñoz, jubilado de 67 años, quien intenta rescatar lo que queda de su hogar. Aun así, teme que su comunidad no vuelva a ser la misma.
Expertos señalan que el aumento de las temperaturas y la megasequía que afecta al centro y sur de Chile desde hace más de una década han facilitado la expansión de los incendios forestales. En algunas regiones del sur se han registrado temperaturas sin precedentes de hasta 41 grados Celsius.
Coordinación con el próximo gobierno
En medio de la emergencia, el presidente Boric se reunió en el Palacio de La Moneda con el mandatario electo José Antonio Kast, quien asumirá el cargo el próximo 11 de marzo.
Según informó el propio jefe de Estado, ambos abordaron las labores de control del fuego y los desafíos de reconstrucción que deberá enfrentar el próximo gobierno tras esta tragedia nacional.







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