El fiscal del estado mexicano de Chihuahua, César Jáuregui, presentó su renuncia tras la polémica por la muerte de dos funcionarios estadounidenses que regresaban de un operativo antidrogas en el que, según el gobierno federal, no tenían autorización para participar en territorio mexicano. La dimisión se produjo en medio de una creciente tensión diplomática entre México y Estados Unidos por este caso.
Los dos estadounidenses murieron el 19 de abril en un accidente vehicular en Chihuahua. Reuters y AP reportaron que medios estadounidenses los identificaron como agentes de la CIA, aunque la propia agencia no ha comentado públicamente el caso. En el mismo hecho también murieron dos funcionarios mexicanos.
Renuncia tras reconocer omisiones
Durante una rueda de prensa, Jáuregui admitió que hubo omisiones en torno a la presencia de los estadounidenses en el operativo. La presión aumentó después de que autoridades estatales confirmaran que los extranjeros habían estado presentes en una redada contra laboratorios clandestinos de drogas sintéticas el 18 de abril, un día antes del accidente.
La investigación oficial sostiene que los estadounidenses no participaron directamente en actos reservados a autoridades mexicanas. Según la fiscal del caso, Wendy Chávez, iban vestidos de civil, con el rostro cubierto y sin portar armas. También afirmó que su contacto operativo fue únicamente con el director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Oseguera, quien también murió en el accidente.
México sostiene que no tenían autorización
El gobierno de Claudia Sheinbaum aseguró que los funcionarios estadounidenses entraron a México sin una autorización formal para intervenir en operativos. Reuters informó que el gabinete de seguridad federal señaló que uno ingresó con visa de visitante y el otro con pasaporte diplomático, pero que ninguno contaba con acreditación para actuar en tareas de seguridad dentro del país.
La presidenta mexicana dijo que el caso no debe repetirse y que ya se envió una nota diplomática a Washington para dejar clara la postura del gobierno federal. También insistió en que cualquier cooperación futura deberá respetar la Constitución y las leyes de seguridad nacional de México.
Washington pidió “compasión”
La Casa Blanca reaccionó al caso con una postura crítica hacia el gobierno mexicano. AP reportó que funcionarios estadounidenses reclamaron a México mostrar “un poco de compasión” por la muerte de los agentes. Ese mensaje elevó la tensión política en un momento en que Donald Trump ha vuelto a plantear una línea más dura frente al narcotráfico en México.
Sheinbaum, por su parte, descartó buscar un conflicto con Estados Unidos. Aun así, remarcó que México no aceptará operaciones extranjeras no autorizadas en su territorio.
El caso reabre el debate sobre la soberanía
La renuncia de Jáuregui convierte el caso en un problema político de mayor escala. También revive el debate sobre los límites de la cooperación entre agencias mexicanas y estadounidenses en operativos antidrogas. Reuters señaló que el incidente ya llevó a que autoridades de Chihuahua fueran citadas para explicar lo ocurrido ante instancias federales.
Con la salida del fiscal, el caso entra en una nueva fase. Más allá del accidente, la controversia ya golpeó la relación bilateral en materia de seguridad y volvió a poner sobre la mesa una pregunta sensible para México: hasta dónde puede llegar la colaboración con Estados Unidos sin vulnerar la soberanía nacional.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales














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