Política cultural de AfD inquieta al sector artístico alemán
El partido lidera las encuestas en Sajonia-Anhalt antes de las elecciones del 6 de septiembre. Sus propuestas sobre financiación pública, identidad nacional y Bauhaus generan preocupación entre instituciones culturales.
Por Acaface
Magdeburgo, Alemania.— La política cultural de AfD se convirtió en uno de los temas de debate antes de las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, previstas para el próximo 6 de septiembre.
Alternativa para Alemania lidera actualmente las encuestas en este estado del este alemán. Un sondeo de INSA publicado a finales de julio situó al partido en 41%, seguido por la Unión Demócrata Cristiana con 24%.
Ese resultado no garantiza una mayoría absoluta. Sin embargo, la distribución final de escaños podría favorecer considerablemente a AfD si varios partidos pequeños no superan el umbral electoral del 5%.
Las autoridades electorales han confirmado que alrededor de 1.7 millones de personas podrán participar en las elecciones regionales del 6 de septiembre.
Política cultural de AfD plantea condiciones para recibir fondos
Uno de los puntos que genera mayor controversia es la propuesta de condicionar determinadas ayudas públicas para instituciones culturales.
En junio, el grupo parlamentario de AfD presentó una moción para exigir que quienes reciban financiación cultural expresen un compromiso con el Estado, la democracia y la cultura alemana.
El Parlamento regional de Sajonia-Anhalt confirmó oficialmente la presentación de esa iniciativa.
Hans-Thomas Tillschneider, portavoz de política cultural de AfD en el parlamento regional, defendió durante el debate que el Estado no debería financiar expresiones que su partido considere “antialemanas”.
La definición ha generado cuestionamientos por su amplitud.
Durante la discusión parlamentaria, Tillschneider explicó que rechaza expresiones artísticas que, desde su perspectiva, presentan de manera negativa la identidad alemana. También criticó reinterpretaciones contemporáneas de obras clásicas.
AfD sostiene que no busca prohibir esas manifestaciones, sino evitar que reciban recursos públicos.
Sus críticos argumentan que vincular la financiación a criterios sobre identidad nacional podría influir indirectamente en las decisiones artísticas.
Bauhaus entra en el debate cultural
La Bauhaus de Dessau ocupa un lugar central en esta discusión.
La escuela, fundada por Walter Gropius en 1919, se convirtió en uno de los movimientos más influyentes de la arquitectura y el diseño del siglo XX.
AfD cuestiona el peso que el Gobierno regional otorga a este legado dentro de la imagen pública de Sajonia-Anhalt.
Tillschneider ha descrito a Bauhaus como una expresión vinculada con el desarraigo y la globalización. En cambio, su partido propone una política cultural con mayor énfasis en figuras y episodios históricos asociados con la formación de la identidad alemana.
El partido ha planteado sustituir la campaña regional denominada “#moderndenken”, centrada parcialmente en la modernidad y el legado Bauhaus, por otra llamada “#deutschdenken”.
Según las propias intervenciones parlamentarias de AfD, esa estrategia destacaría personajes como Enrique I, Otón I, Martín Lutero, Otto von Bismarck y Friedrich Nietzsche.
También incluiría actividades escolares, premios culturales y proyectos turísticos vinculados con esas figuras.
Instituciones culturales temen mayor control político
Representantes del sector artístico consideran que esas propuestas podrían modificar profundamente la relación entre cultura y Estado.
Barbara Steiner, directora de la Fundación Bauhaus Dessau, ha cuestionado el enfoque de AfD y sostiene que su interpretación histórica no coincide con los principios de apertura asociados con la institución.
Reuters recogió sus declaraciones en junio, cuando advirtió que las propuestas no afectan únicamente a Bauhaus, sino a un panorama cultural mucho más amplio.
También surgió la iniciativa “Kultur ist Vielfalt und Heimat”, que reúne a artistas, museos, teatros y otras organizaciones.
El colectivo sostiene que la libertad artística debe proteger la crítica, la diversidad de perspectivas y la capacidad de cuestionar al poder.
Sus integrantes temen que las instituciones dependientes de recursos públicos enfrenten presiones para adaptar su contenido.
AfD rechaza esas acusaciones y presenta su propuesta como una redefinición de las prioridades para utilizar dinero de los contribuyentes.
El precedente histórico de Bauhaus
La discusión adquiere una dimensión especial por la historia de Bauhaus.
En agosto de 1932, el Ayuntamiento de Dessau decidió cerrar la escuela a petición del Partido Nazi.
Posteriormente, Ludwig Mies van der Rohe intentó continuar sus actividades como institución privada en Berlín. En abril de 1933, la Gestapo registró y clausuró sus instalaciones. Los profesores decidieron disolver definitivamente la escuela en julio.
Por esa razón, las comparaciones entre las actuales críticas de AfD y las disputas culturales de la década de 1930 son especialmente sensibles en Alemania.
No obstante, existen diferencias históricas y políticas fundamentales entre ambos periodos. AfD rechaza las comparaciones con el nazismo y sostiene que utilizarlas trivializa los crímenes cometidos por ese régimen.
El debate actual se concentra principalmente en los criterios para distribuir recursos públicos y en el papel que debe tener la identidad nacional dentro de la política cultural.
AfD propone una cultura con mayor orientación nacional
AfD ha definido su proyecto como una “política cultural patriótica”.
En mayo, Tillschneider sostuvo ante el Parlamento regional que, si su partido llega al Gobierno, modificaría la nueva ley de financiación cultural de Sajonia-Anhalt.
Según el diputado, la cultura debería contribuir a fortalecer la identidad nacional.
Otros partidos rechazaron esa interpretación.
El ministro regional de Cultura, Rainer Robra, de la CDU, defendió que el arte no debe quedar subordinado a ninguna ideología. El Parlamento aprobó en mayo una nueva ley destinada a reforzar la estabilidad y transparencia de las ayudas culturales.
La disputa podría adquirir mayor relevancia si AfD consigue formar Gobierno después de septiembre.
AfD lidera las encuestas antes de las elecciones
El partido ha experimentado un fuerte crecimiento electoral en el este de Alemania.
Además, la oficina regional de protección de la Constitución mantiene clasificada a la organización de Sajonia-Anhalt como extremista de derecha. AfD rechaza esa caracterización y sostiene que responde a motivaciones políticas.
A nivel nacional existe una situación jurídica distinta. Un tribunal suspendió temporalmente en febrero la clasificación de toda AfD como organización extremista mientras se resuelve el proceso judicial correspondiente.
Por ello, es importante diferenciar entre la clasificación del partido nacional y la situación específica de la organización regional.
La última encuesta publicada coloca a AfD claramente por delante de sus competidores en Sajonia-Anhalt. Sin embargo, las encuestas representan únicamente una fotografía del momento y no una predicción definitiva del resultado electoral.
La cultura se convierte en asunto electoral
La política cultural de AfD muestra que las elecciones de septiembre no se decidirán únicamente por migración, seguridad o economía.
Museos, teatros, universidades y fundaciones observan el proceso porque una eventual llegada de AfD al Gobierno podría modificar las prioridades presupuestarias y los criterios para conceder ayudas.
AfD sostiene que pretende fortalecer una cultura vinculada con la historia y la identidad alemana.
Sus opositores consideran que ese planteamiento puede restringir la pluralidad y generar autocensura entre organizaciones dependientes de fondos públicos.
El resultado electoral del 6 de septiembre determinará hasta qué punto esas propuestas pueden transformarse en políticas de Gobierno.



