Un reporte periodístico afirmó que el presidente reclamó al secretario de Defensa por el estado de las reservas militares. La portavoz Karoline Leavitt sostuvo que el episodio nunca ocurrió.
Por Acaface
Washington.— La Casa Blanca negó este miércoles el supuesto choque entre Trump y Hegseth por el desgaste de las reservas de municiones estadounidenses durante la guerra con Irán.
La controversia surgió después de que The Washington Post publicara que Donald Trump confrontó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, durante una reunión celebrada el viernes en Camp David.
El periódico basó su información en dos personas familiarizadas con el encuentro. Según esas fuentes, Trump estaba molesto porque consideraba que no recibió información oportuna sobre la disponibilidad de determinadas armas.
Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, rechazó categóricamente esa versión. La funcionaria aseguró que el episodio “nunca ocurrió” y afirmó que Trump mantiene plena confianza en Hegseth.
Supuesto choque entre Trump y Hegseth ocurrió en Camp David, según reporte
Trump reunió a su gabinete en Camp David el viernes 31 de julio. El encuentro se desarrolló mientras su Gobierno evaluaba nuevos ataques contra Irán y posibles negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz.
Según el reporte, el mandatario reclamó a Hegseth porque pensaba que los problemas de abastecimiento ya estaban resueltos.
Las principales preocupaciones estarían relacionadas con misiles guiados de largo alcance e interceptores empleados para defender bases, barcos y aliados de Estados Unidos.
El informe también señaló que la disponibilidad de esas armas influyó en la decisión de reducir o posponer nuevas operaciones contra Irán. La Casa Blanca niega tanto el enfrentamiento como esa explicación.
Trump sostuvo públicamente que canceló una ofensiva para dar espacio a un posible acuerdo diplomático. Sin embargo, Irán presentó versiones distintas sobre la existencia y el alcance de esas conversaciones.
Reservas de municiones alimentan el debate
Aunque el Gobierno rechaza que exista una crisis general, diversos reportes indican que algunas categorías de armamento enfrentan una presión considerable.
Fuentes militares dijeron a Reuters que Estados Unidos había utilizado casi todos sus misiles terrestres de precisión y largo alcance disponibles para operaciones inmediatas. El consumo también afectó a interceptores Patriot y THAAD, así como a misiles Tomahawk. Las cifras exactas permanecen clasificadas.
Hegseth ha rechazado en varias ocasiones que las Fuerzas Armadas estén desabastecidas. En junio calificó como una historia fabricada la versión de una crisis de municiones y aseguró que los inventarios seguían fortaleciéndose.
No obstante, el propio secretario reconoció ante legisladores que reponer determinados sistemas podría tomar meses o años. La velocidad depende de las cadenas de suministro, la capacidad industrial y los contratos de producción.
Pentágono solicitó 67 mil 100 millones de dólares
Hegseth compareció el 21 de julio ante el Comité de Asignaciones del Senado para defender una solicitud adicional de 67 mil 100 millones de dólares.
Por tanto, no fue “a finales de julio”, como indicaba la versión original, sino diez días antes de la reunión de Camp David.
La totalidad del dinero no está destinada exclusivamente a reponer municiones. La petición incluye alrededor de 21 mil millones de dólares para armamento, además de recursos para operaciones, programas clasificados, ciberseguridad, drones, combustible y preparación militar.
Hegseth informó durante la comparecencia que la guerra había costado alrededor de 37 mil 500 millones de dólares al Departamento de Defensa. También defendió el financiamiento como una medida urgente para sostener las operaciones y recuperar equipo.
Fabricantes buscan aumentar la producción
El Pentágono y las empresas de defensa trabajan para acelerar la fabricación de armas de precisión.
Sin embargo, ampliar una línea de producción no genera resultados inmediatos. Los fabricantes necesitan contratar personal, asegurar componentes, ampliar instalaciones y completar pruebas antes de entregar nuevos sistemas.
Estados Unidos ya había impulsado contratos para fabricar más interceptores THAAD. Uno de ellos elevó a más de 10 mil millones de dólares el valor total de un programa de producción con Lockheed Martin y contempla trabajos hasta diciembre de 2029.
Este panorama explica por qué el debate va más allá del supuesto choque entre Trump y Hegseth. La discusión central es si Estados Unidos puede mantener la guerra con Irán sin debilitar su preparación frente a otros escenarios.
La Casa Blanca insiste en que conserva capacidad suficiente. Los reportes sobre inventarios y las solicitudes presupuestarias muestran, no obstante, que la reposición de armamento se convirtió en una prioridad para el Pentágono.
Escrito por Juan Antonio Román Morales



