Teorías del 11-S que siguen circulando
Teorías del 11-S que siguen circulando en redes sociales continúan alimentando dudas y desinformación 25 años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Ese día, miembros de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales en Estados Unidos. Dos impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York. Otro se estrelló contra el Pentágono, cerca de Washington.
El cuarto avión cayó en Pensilvania después de que varios pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave.
Los ataques dejaron cerca de 3.000 muertos y miles de heridos. Además, cambiaron la política de seguridad de Estados Unidos y marcaron la agenda internacional durante décadas.
Teorías del 11-S que siguen circulando en redes
A pesar de las investigaciones realizadas durante los últimos 25 años, algunas narrativas conspirativas siguen activas.
Una de las más conocidas sostiene que el Gobierno estadounidense estuvo implicado en los ataques o que conocía de antemano lo que iba a ocurrir.
Otra afirma que las Torres Gemelas no colapsaron debido al impacto de los aviones y los incendios, sino por explosivos colocados previamente.
Estas versiones han circulado durante años en redes sociales, foros y plataformas de video.
Sin embargo, distintas investigaciones técnicas concluyeron que el impacto de los aviones y los incendios posteriores provocaron daños estructurales que llevaron al colapso de las torres.
Investigaciones descartan una demolición controlada
El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos analizó durante años el colapso de los edificios.
Sus estudios determinaron que los impactos dañaron columnas y desprendieron parte de la protección contra incendios.
Después, el fuego debilitó componentes estructurales hasta provocar los derrumbes.
Otros análisis académicos y técnicos llegaron a conclusiones similares.
Hasta ahora, no existen pruebas verificables que respalden la hipótesis de una demolición controlada en las Torres Gemelas.
¿Por qué persisten las teorías conspirativas?
Los grandes acontecimientos suelen generar preguntas, incertidumbre y miedo.
Según especialistas que estudian las teorías de conspiración, estos factores pueden aumentar la necesidad de encontrar explicaciones simples para sucesos complejos.
El 11-S reúne varios elementos que favorecen este fenómeno. Fue un ataque inesperado, de gran impacto visual y con enormes consecuencias políticas.
Para muchas personas, también resulta difícil aceptar que un grupo relativamente pequeño pudiera ejecutar un ataque de esa magnitud contra una de las mayores potencias mundiales.
Esa sensación de incredulidad puede facilitar la aparición de explicaciones alternativas.
La desconfianza hacia las instituciones influye
La desconfianza hacia los gobiernos y otras instituciones también tiene un papel importante.
Una encuesta de YouGov publicada en 2023 mostró que una parte de la población estadounidense todavía consideraba posible la participación de su propio Gobierno en los ataques.
Este tipo de percepción no prueba una conspiración. Sin embargo, muestra hasta qué punto algunas narrativas pueden permanecer durante décadas.
Las redes sociales también permiten que versiones antiguas vuelvan a circular y encuentren nuevas audiencias.
¿Por qué pueden ser peligrosas?
Las teorías conspirativas pueden tener consecuencias que van más allá de una interpretación incorrecta de los hechos.
En algunos casos, aumentan la desconfianza hacia instituciones públicas, medios de comunicación, científicos y especialistas.
También pueden mezclar hechos reales con afirmaciones sin evidencia.
Ese proceso dificulta distinguir entre información comprobada, opiniones y especulación.
Además, algunas teorías pueden alimentar prejuicios contra grupos sociales, religiosos o étnicos.
Entre los riesgos señalados por investigadores aparecen el antisemitismo, el racismo y otras formas de discriminación.
Cómo hablar con personas que creen en conspiraciones
Especialistas recomiendan evitar las confrontaciones agresivas.
Una conversación respetuosa puede ser más útil que ridiculizar o atacar directamente a quien cree en una teoría conspirativa.
También resulta importante revisar juntos las fuentes y comparar la información con investigaciones verificables.
Las instituciones dedicadas a combatir la desinformación recomiendan mantener una posición clara frente al racismo, el antisemitismo y otros discursos de odio.
La educación mediática también cumple un papel importante. Aprender a identificar fuentes confiables ayuda a reducir la propagación de información falsa.
A 25 años de los atentados, las teorías del 11-S que siguen circulando muestran que una narrativa conspirativa puede sobrevivir durante décadas, incluso cuando existe abundante evidencia científica e histórica sobre lo ocurrido.
Escrita por Juan Antonio Roman Morales



