Calor y energía nuclear en Europa: ríos frenan reactores
La caída de los caudales y el aumento de la temperatura del agua obligan a reducir la producción. El problema coincide con una mayor demanda de electricidad por el uso de aire acondicionado.
Por Acaface
El calor y la energía nuclear en Europa mantienen una relación cada vez más complicada. Las centrales producen electricidad con bajas emisiones de carbono, pero muchas necesitan grandes cantidades de agua para refrigerarse.
Las olas de calor elevan la temperatura de los ríos y reducen sus caudales. Como resultado, algunas plantas deben disminuir su producción justo cuando hogares y empresas consumen más electricidad.
La situación se observa actualmente en el Danubio. Sus niveles históricamente bajos han afectado centrales de Hungría y Rumania, además de otras instalaciones energéticas de Europa central.
Calor y energía nuclear en Europa: Paks opera al mínimo
La central de Paks normalmente aporta cerca de la mitad de la electricidad producida en Hungría. Cuenta con una capacidad aproximada de 2 mil megavatios.
Sin embargo, el bajo nivel del Danubio redujo de forma drástica el agua disponible para su sistema de refrigeración. Para el 4 de agosto, solo una de sus cuatro unidades de generación permanecía activa.
La planta producía poco más del 10% de su capacidad habitual. El Gobierno húngaro reconoció que estuvo cerca de ordenar el primer cierre completo de Paks desde que comenzó a operar.
Hungría pidió a hogares y empresas reducir el consumo durante las horas de mayor demanda. También incrementó las importaciones de electricidad para mantener la estabilidad de su red.
El problema no quedó limitado a Paks. Rumania tuvo que cerrar una unidad de la central de Cernavoda y realizó obras de emergencia para dirigir más agua hacia la instalación.
Francia depende de sus centrales nucleares
El caso de Francia tiene una mayor repercusión sobre el mercado eléctrico europeo. La energía nuclear genera alrededor del 70% de la electricidad del país.
Además, Francia suele exportar parte de su producción a Alemania, Bélgica, España, Italia y otros mercados vecinos. Por ello, una reducción significativa puede alterar los intercambios y los precios regionales.
El 24 de junio, el calor redujo la producción nuclear francesa en 4.1 gigavatios. Las exportaciones cayeron a unos tres gigavatios, frente a niveles de entre 10 y 12 gigavatios registrados una semana antes.
El 13 de julio, ocho reactores registraron limitaciones que sumaron 6.3 gigavatios. Dos quedaron completamente desconectados, aunque Francia conservó en esa ocasión su posición como exportador neto.
Durante los momentos más intensos del verano, las restricciones superaron los nueve gigavatios y afectaron a doce reactores.
¿Por qué el agua caliente limita los reactores?
Una central nuclear genera calor para producir vapor y mover turbinas. Sin embargo, también debe disipar una gran cantidad de energía térmica que no se transforma en electricidad.
Muchas instalaciones toman agua de ríos, estuarios o del mar. Después de utilizarla para refrigerar sus sistemas, la devuelven al medio natural con una temperatura mayor.
Las normas establecen límites para proteger los ecosistemas acuáticos. El agua más caliente contiene menos oxígeno y puede afectar a peces, plantas y otros organismos.
Cuando el río ya está demasiado caliente o lleva poco caudal, el operador debe reducir la potencia. En casos extremos, puede desconectar temporalmente un reactor.
Estas decisiones suelen responder a restricciones ambientales y operativas. No significan necesariamente que exista una falla de seguridad en el reactor. El Tribunal de Cuentas francés identifica cinco emplazamientos especialmente sensibles a la temperatura y al caudal de los ríos.
El calor también aumenta el consumo eléctrico
Las restricciones llegan en el peor momento para los operadores de las redes.
Durante una ola de calor, hogares, oficinas y comercios utilizan más aire acondicionado. Al mismo tiempo, la generación nuclear, hidroeléctrica, eólica y de gas puede disminuir.
El viento suele perder fuerza durante algunos episodios de altas temperaturas. Las turbinas de gas también funcionan con menor eficiencia y los paneles solares pueden perder rendimiento cuando se sobrecalientan.
Esta combinación elevó durante el verano los precios eléctricos europeos hasta niveles normalmente asociados con el invierno. En junio, el precio diario en Alemania llegó a 210 euros por megavatio hora.
Las pérdidas anuales siguen siendo limitadas
Las restricciones provocadas por el clima todavía representan una parte pequeña de la generación nuclear anual francesa.
Durante la ola de calor de 2003, una de las más graves registradas en el país, la pérdida equivalió al 1.4% de la producción nuclear del año.
Sin embargo, esa cifra anual oculta interrupciones importantes durante días concretos. Para las redes eléctricas importa que la energía esté disponible exactamente cuando aumenta la demanda.
Por esa razón, una disminución temporal de seis o nueve gigavatios puede elevar los precios y reducir las exportaciones, aunque tenga poco peso en el balance completo del año.
El cambio climático obligará a modernizar las plantas
El Tribunal de Cuentas francés advierte que las indisponibilidades relacionadas con el calor podrían multiplicarse por tres o cuatro hacia 2050.
El organismo recomienda incorporar el aumento de las temperaturas, las sequías y los cambios en los caudales al diseño y ubicación de los futuros reactores.
Entre las posibles medidas se encuentran las torres de refrigeración adicionales, captaciones de agua más profundas y una mejor programación del mantenimiento.
Estas adaptaciones requieren inversión, terreno y tiempo. EDF prevé destinar miles de millones de euros a preparar sus centrales nucleares e hidroeléctricas para temperaturas más extremas.
El calor y la energía nuclear en Europa no representan todavía una incompatibilidad permanente. No obstante, los acontecimientos de Francia y Hungría muestran que la disponibilidad de agua será una condición decisiva.
El reto europeo consistirá en adaptar las centrales, ampliar las redes y combinar la energía nuclear con fuentes renovables, almacenamiento e interconexiones. De lo contrario, las futuras olas de calor podrían generar cortes de producción precisamente cuando más electricidad se necesita.
Escrito por Juan Antonio Román Morales



