Política

Referendo de Islandia el No toma mínima ventaja

REIKIAVIK, Islandia.— El referendo de Islandia sobre la reanudación de las negociaciones para ingresar a la Unión Europea mantiene al país dividido prácticamente por la mitad. Los primeros resultados colocan al “No” ligeramente por delante, aunque todavía faltan decenas de miles de votos por contabilizar.

Con unos 152,000 sufragios escrutados, el 50.1 % rechazaba reabrir las negociaciones con Bruselas y el 49.9 % votaba a favor. Alrededor de 270,000 personas estaban habilitadas para participar, según el último balance difundido durante el conteo.

La diferencia es tan pequeña que todavía no permite anticipar quién ganará.

Las autoridades electorales advirtieron que transportar papeletas desde localidades rurales e islas mediante vehículos, barcos y aviones podría retrasar el resultado confiable hasta el domingo.

Referendo de Islandia no decide aún el ingreso a la UE

La consulta de este sábado no pregunta si Islandia debe convertirse inmediatamente en miembro de la Unión Europea.

La pregunta oficial es, en esencia: “¿Debe Islandia reanudar las negociaciones de adhesión con la Unión Europea?” El Parlamento aprobó realizar la consulta después de una votación de 34 legisladores a favor y ocho en contra.

Por tanto, una victoria del “Sí” únicamente autorizaría políticamente al Gobierno a regresar a la mesa de negociaciones con Bruselas.

Si esas conversaciones concluyeran con un acuerdo, los islandeses tendrían que votar de nuevo antes de que el país pudiera incorporarse definitivamente al bloque europeo.

Este segundo referendo es fundamental: los votantes conocerían entonces las condiciones concretas obtenidas por Islandia antes de decidir sobre la adhesión.

El referendo es consultivo, pero el Gobierno respetará el resultado

Existe además una precisión jurídica importante.

El referendo de Islandia es consultivo y no jurídicamente vinculante. La Comisión Electoral Nacional señala expresamente que la consulta se celebra bajo la Ley Electoral 112/2021 y que su resultado tiene carácter asesor.

Eso significa que, técnicamente, el Parlamento conserva la capacidad jurídica para determinar los pasos posteriores.

Sin embargo, la primera ministra Kristrún Frostadóttir ha prometido políticamente respetar la decisión de los ciudadanos. Tras emitir su voto, afirmó que el proceso había permitido reabrir una discusión que Islandia mantiene desde hace años sobre su posición dentro de Europa.

Una victoria del “No” probablemente cerraría nuevamente el expediente de adhesión durante un periodo considerable.

Islandia ya intentó ingresar a la Unión Europea

La relación entre Reikiavik y Bruselas tiene una larga historia.

Islandia presentó formalmente su solicitud de ingreso a la UE el 16 de julio de 2009, después del colapso financiero que golpeó duramente a su economía.

La Comisión Europea emitió una opinión favorable en febrero de 2010 y las negociaciones comenzaron oficialmente en julio de ese mismo año.

El proceso avanzó considerablemente.

Antes de su suspensión, 27 capítulos de negociación habían sido abiertos y 11 estaban provisionalmente cerrados.

Pero un cambio de Gobierno en 2013 llevó a Reikiavik a congelar las conversaciones.

En marzo de 2015, el Ejecutivo islandés solicitó formalmente que el país dejara de ser considerado candidato a ingresar en la Unión Europea.

Más de una década después, la cuestión vuelve a las urnas.

Pesca se convierte en la principal línea roja

Uno de los temas más delicados es la pesca.

Para numerosos islandeses, el control sobre los recursos marítimos representa tanto una cuestión económica como de soberanía nacional.

Los opositores temen que una eventual incorporación a la UE obligue al país a aceptar elementos de la Política Pesquera Común europea y reduzca su autonomía para establecer cuotas.

Los partidarios de negociar sostienen que ese escenario no está escrito de antemano y que Islandia podría buscar condiciones especiales durante el proceso de adhesión.

Bajo las normas europeas, las cuotas consideran, entre otros factores, patrones históricos de pesca. Algunos funcionarios sostienen que Islandia podría conservar un alto grado de control porque otras flotas europeas llevan décadas sin pescar significativamente en sus aguas. Los euroescépticos dudan de que esas garantías puedan mantenerse a largo plazo.

Precisamente por eso el “Sí” insiste en negociar primero y votar después sobre el acuerdo concreto.

Costo de vida también pesa en el referendo de Islandia

La economía ha sido otro asunto central de la campaña.

Islandia enfrenta tasas de interés elevadas que han encarecido hipotecas y créditos para hogares y empresas.

La tasa del banco central islandés se sitúa alrededor del 8 %, frente al 2.25 % del Banco Central Europeo en el momento de la consulta.

Los partidarios de acercarse a la UE sostienen que una eventual adhesión, acompañada en el futuro por la posibilidad de adoptar el euro, podría ofrecer mayor estabilidad monetaria.

Sus adversarios responden que muchos de los problemas estructurales de Islandia deben resolverse dentro del propio país y que Bruselas no garantiza tasas menores ni un costo de vida más bajo.

En consecuencia, el debate no gira únicamente alrededor de Europa.

También refleja una discusión interna sobre inflación, vivienda, moneda y el futuro económico de una población de menos de 400,000 habitantes.

Islandia ya participa ampliamente en Europa

Islandia no forma parte de la Unión Europea, pero tampoco está desconectada del continente.

Es miembro del Espacio Económico Europeo, de la Asociación Europea de Libre Comercio y del espacio Schengen.

Esto le permite participar en buena parte del mercado único europeo y garantiza la libre circulación en numerosas áreas.

Los partidarios de ingresar a la UE señalan una desventaja: Islandia adopta muchas normas europeas relacionadas con el mercado único sin disponer de voto dentro de las principales instituciones comunitarias.

Los opositores responden que el modelo actual ofrece gran parte de los beneficios de la integración manteniendo mayor autonomía sobre sectores sensibles.

Ese contraste es uno de los argumentos centrales de la consulta.

Últimas encuestas anticiparon una votación casi empatada

Los sondeos ya advertían que la noche sería larga.

Una encuesta de Maskina difundida al final de la campaña otorgaba al “Sí” 50.4 % y al “No” 49.6 %, una diferencia dentro del margen de error.

Pero una encuesta de Gallup realizada entre el 24 y el 27 de agosto mostró exactamente la tendencia contraria.

Gallup situó al “No” en 51.6 % y al “Sí” en 48.4 %, también dentro de un escenario extremadamente competitivo.

Los primeros resultados parecen confirmar esa división.

Con más de la mitad de los votos contabilizados en el primer corte importante, apenas dos décimas porcentuales separaban ambos bandos.

¿Qué pasa si gana el Sí?

Una victoria favorable no convertiría a Islandia en el miembro número 28 de la UE al día siguiente.

El Ministerio de Exteriores islandés estima que las conversaciones podrían reiniciarse antes de finalizar 2026.

Debido a que Islandia ya aplica buena parte de la legislación europea mediante el Espacio Económico Europeo, las negociaciones podrían durar entre 18 y 24 meses, aunque ese calendario no está garantizado.

Pesca, agricultura y determinadas cuestiones de soberanía probablemente serían las áreas más complicadas.

Cuando existiera un acuerdo completo, tendría que someterse a un nuevo referendo.

Solo una segunda victoria del “Sí” abriría realmente el camino hacia la adhesión.

¿Qué pasa si gana el No?

Una victoria del “No” mantendría el modelo actual.

Islandia seguiría fuera de la Unión Europea, pero permanecería profundamente integrada con ella mediante el Espacio Económico Europeo, Schengen y otros acuerdos.

El Gobierno también tendría dificultades políticas para reabrir nuevamente las negociaciones en el corto plazo.

El rechazo sería interpretado como una preferencia por conservar la actual relación con Bruselas sin avanzar hacia la membresía plena.

Referendo de Islandia sigue sin ganador definitivo

El referendo de Islandia entra así en sus horas decisivas.

Al último corte disponible, el “No” mantiene 50.1 % frente al 49.9 % del “Sí”, pero todavía quedan suficientes votos como para modificar completamente el resultado.

La diferencia provisional muestra hasta qué punto la sociedad islandesa está dividida.

Para unos, la Unión Europea representa estabilidad económica, mayor influencia política y seguridad en un escenario internacional cada vez más incierto.

Para otros, ingresar al bloque amenaza la autonomía sobre recursos naturales, especialmente la pesca, y reduciría una soberanía que Islandia ha protegido durante décadas.

El resultado definitivo no resolverá inmediatamente si el país ingresa a la UE.

Pero sí determinará algo fundamental: si Islandia vuelve a sentarse con Bruselas después de más de una década de negociaciones congeladas o si cierra nuevamente esa puerta.

Escrito por Juan Antonio Roman Morales

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