EE.UU. bombardea Larak y reaviva tensión con Irán
WASHINGTON.— El bombardeo de EE.UU. en Larak reabrió este domingo 30 de agosto el frente militar directo entre Washington y Teherán después de varias semanas de menor intensidad en los combates.
Fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores iraníes situados en la isla de Larak, en pleno estrecho de Ormuz. Estados Unidos aseguró que miembros de la Guardia Revolucionaria se preparaban para lanzar cohetes capaces de dispersar minas navales en una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
Irán confirmó que el ataque causó muertos y heridos entre militares y civiles y prometió represalias. Horas después, la Guardia Revolucionaria anunció el lanzamiento de misiles contra instalaciones estadounidenses en Jordania.
Bombardeo de EE.UU. en Larak destruyó dos lanzadores
El capitán de la Armada estadounidense Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos, CENTCOM, confirmó que las fuerzas norteamericanas alcanzaron dos lanzadores iraníes.
Según la versión estadounidense, efectivos de la Guardia Revolucionaria habían sido observados preparando cohetes con minas marítimas para lanzarlas hacia el estrecho de Ormuz.
Washington presenta la operación como una acción destinada a proteger la navegación internacional.
CENTCOM había anunciado días antes que sus fuerzas terminaron de retirar minas de las principales rutas internacionales del estrecho.
El presidente Donald Trump también había advertido que cualquier intento iraní de colocar nuevos explosivos marítimos provocaría una respuesta inmediata.
La versión estadounidense sobre los preparativos iraníes no ha sido verificada de manera independiente.
Irán reporta muertos y heridos en Larak
Teherán reconoció rápidamente que el ataque estadounidense había provocado víctimas.
La Guardia Revolucionaria afirmó que varios de sus integrantes y civiles murieron o resultaron heridos, pero no proporcionó inicialmente un balance oficial preciso.
Antes de ese comunicado, medios iraníes que citaron fuentes locales reportaron de manera preliminar dos muertos y dos heridos.
Según esos reportes, uno de los impactos habría alcanzado una instalación naval de la Guardia Revolucionaria.
Por ello, el balance de dos fallecidos debe considerarse preliminar.
La cifra oficial iraní puede cambiar conforme las autoridades proporcionen más información sobre los militares y civiles alcanzados.
Teherán promete castigar el ataque estadounidense
La Guardia Revolucionaria calificó el ataque como una agresión y aseguró que Estados Unidos recibiría una respuesta.
La advertencia se materializó pocas horas después.
Irán anunció una operación con misiles contra dos instalaciones donde se encuentran fuerzas estadounidenses en Jordania: King Hussein y Al Azraq.
La acción convirtió el bombardeo sobre Larak en un nuevo intercambio militar directo entre ambos países.
Jordania confirmó posteriormente que sus sistemas de defensa aérea interceptaron ocho misiles que penetraron en su espacio aéreo.
Fuentes estadounidenses indicaron que casi todos los proyectiles fueron neutralizados y que no se registraban daños importantes en las instalaciones atacadas.
Primer ataque estadounidense contra Irán desde julio
El bombardeo de EE.UU. en Larak es especialmente significativo porque representa la primera acción militar estadounidense conocida contra territorio iraní desde finales de julio.
Las hostilidades habían disminuido durante las semanas anteriores.
La administración Trump comenzó a poner mayor énfasis en sanciones, bloqueos financieros y otras formas de presión económica en lugar de mantener una campaña continua de bombardeos.
Sin embargo, eso no significó el fin del conflicto.
Continuaron registrándose ataques contra embarcaciones, episodios alrededor del estrecho de Ormuz y amenazas de nuevas acciones militares.
La operación de este domingo demuestra la fragilidad de esa reducción temporal de los enfrentamientos.
Larak está en uno de los puntos más estratégicos del mundo
La isla de Larak se encuentra en la entrada del estrecho de Ormuz, frente a la costa meridional iraní.
Su posición tiene enorme importancia militar.
El estrecho conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y posteriormente con el océano Índico.
Antes de la guerra, por ese corredor pasaba cerca de una quinta parte de los cargamentos mundiales de petróleo crudo y gas natural licuado.
La guerra redujo drásticamente ese tráfico.
Datos de seguimiento marítimo mostraron en agosto jornadas con menos de diez buques de materias primas atravesando la zona, frente a más de un centenar de embarcaciones diarias antes del conflicto.
Por eso, cualquier operación militar en Larak puede tener consecuencias económicas mundiales.
Estados Unidos dice haber limpiado las rutas de minas
Washington considera las minas navales iraníes una amenaza directa para el comercio internacional.
Las fuerzas estadounidenses realizaron durante las últimas semanas operaciones para retirar explosivos de los corredores marítimos utilizados por embarcaciones comerciales.
CENTCOM sostiene que esa operación había terminado poco antes del ataque de Larak.
Trump advirtió posteriormente que Estados Unidos no permitiría que Irán volviera a cerrar esas rutas utilizando minas.
Desde la perspectiva estadounidense, los lanzadores de Larak representaban precisamente un intento por revertir el desminado.
Irán sostiene, en cambio, que Estados Unidos actúa ilegalmente contra territorio soberano iraní.
Estas posiciones incompatibles mantienen al estrecho como uno de los principales puntos de fricción de la guerra.
Guerra comenzó el 28 de febrero
El conflicto actual comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán.
Washington planteó inicialmente objetivos relacionados con el programa nuclear iraní, sus capacidades militares y las organizaciones armadas respaldadas por Teherán.
Irán respondió atacando instalaciones estadounidenses y objetivos de aliados regionales.
En abril se alcanzó un frágil alto el fuego después de varias semanas de fuertes combates.
Posteriormente, el 15 de junio, Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo preliminar destinado a prolongar la tregua y facilitar la reapertura del estrecho de Ormuz.
Pero aquel entendimiento nunca se convirtió en una paz definitiva.
A finales de junio ambas partes acordaron nuevamente detener enfrentamientos recientes y continuar las conversaciones técnicas.
Los episodios posteriores demostraron que el conflicto seguía activo.
Control del estrecho de Ormuz continúa en disputa
Irán ha utilizado su posición geográfica sobre Ormuz como una de sus principales herramientas de presión.
Teherán sostiene que el tránsito normal no puede restablecerse mientras continúen las hostilidades y las medidas económicas estadounidenses.
Estados Unidos afirma, por el contrario, que ningún país puede impedir la navegación internacional por una ruta de importancia mundial.
El resultado ha sido una fuerte reducción del tráfico comercial.
Algunas navieras han evitado completamente la zona.
Otras embarcaciones atraviesan el estrecho con sus sistemas públicos de identificación apagados para reducir el riesgo de ser detectadas.
Esta situación mantiene elevados los costos de seguros y transporte.
Petróleo sube tras los nuevos enfrentamientos
Los mercados reaccionaron rápidamente al nuevo intercambio de ataques.
El precio del petróleo Brent avanzó más de 1 % después de conocerse la ofensiva estadounidense y la posterior respuesta iraní.
El crudo estadounidense West Texas Intermediate también subió.
Los inversionistas temen que una escalada vuelva a reducir las exportaciones de petróleo de Medio Oriente.
El riesgo es especialmente elevado porque varios de los principales productores mundiales dependen directa o indirectamente del estrecho de Ormuz.
Una interrupción prolongada podría aumentar los precios de combustibles, transporte y numerosos productos en otras regiones del mundo.
Washington combina ataques y presión económica
La reanudación de operaciones militares no significa que Estados Unidos abandone su estrategia económica.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que Washington prepara nuevas sanciones secundarias contra entidades que faciliten operaciones financieras iraníes.
La administración Trump pretende utilizar restricciones bancarias y comerciales para reducir los ingresos disponibles para Teherán.
Esta estrategia busca aumentar el costo económico del conflicto sin depender únicamente de operaciones militares.
Sin embargo, el ataque de Larak muestra que Washington mantiene abierta la opción del uso directo de la fuerza.
Bombardeo de EE.UU. en Larak rompe semanas de menor tensión
El bombardeo de EE.UU. en Larak terminó con varias semanas en las que los ataques directos contra territorio iraní habían disminuido.
Estados Unidos sostiene que actuó contra dos lanzadores utilizados para preparar nuevas minas destinadas al estrecho de Ormuz. Irán considera que Washington atacó su territorio y provocó víctimas entre militares y civiles.
Lo que inicialmente era una amenaza de represalia ya se convirtió en una respuesta militar.
La Guardia Revolucionaria lanzó misiles contra instalaciones estadounidenses en Jordania. Jordania afirmó haber interceptado ocho proyectiles y, hasta el último balance disponible, Washington no había informado de víctimas ni daños importantes en sus bases.
El episodio demuestra que el alto el fuego y los acuerdos alcanzados durante los últimos meses no han eliminado el riesgo de una escalada.
También vuelve a colocar al estrecho de Ormuz en el centro del conflicto.
Mientras Washington intenta garantizar el tránsito marítimo e Irán conserva capacidad para amenazar esa ruta, cualquier nuevo ataque puede desencadenar otra cadena de represalias con consecuencias militares, energéticas y económicas mucho más amplias.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales



