Restricciones en el Canal de Panamá podrían aumentar por sequía
CIUDAD DE PANAMÁ.— Las restricciones en el Canal de Panamá podrían endurecerse nuevamente durante los próximos meses si la sequía asociada al fenómeno de El Niño continúa reduciendo los niveles de agua necesarios para operar una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
La advertencia fue realizada este lunes 7 de septiembre por Ilya Espino de Marotta, quien asumió oficialmente la administración del Canal de Panamá y se convirtió en la primera mujer en ocupar el máximo cargo ejecutivo de la institución.
La ingeniera explicó que todavía no puede descartarse una nueva reducción en el número de barcos autorizados a cruzar diariamente la vía interoceánica.
El Canal ya comenzó a disminuir su capacidad de tránsito debido a precipitaciones inferiores a las esperadas en su cuenca hidrográfica.
Desde el 3 de septiembre dispone de 34 cupos diarios y, a partir del 15 de septiembre, el límite bajará a 32 embarcaciones por día, según confirmó oficialmente la Autoridad del Canal de Panamá.
Restricciones en el Canal de Panamá podrían continuar en 2027
La nueva administradora reconoció que la situación dependerá principalmente de cuánto llueva durante los próximos meses.
Espino de Marotta explicó en una entrevista con AFP que, si los niveles de los embalses continúan descendiendo, el Canal podría verse obligado a reducir nuevamente los tránsitos hacia febrero o marzo.
El escenario contemplado no necesariamente llevaría al extremo registrado en 2023, cuando se permitieron apenas 22 o 24 cruces diarios durante algunos periodos.
Sin embargo, la administradora planteó que podría llegarse a una cifra cercana a 29 embarcaciones al día si las condiciones hídricas empeoran.
La reducción afectaría especialmente a barcos que no tengan una reservación confirmada, debido a que existirían menos espacios disponibles y podrían aumentar los tiempos de espera.
¿Por qué el Canal necesita tanta agua?
A diferencia de otras grandes rutas marítimas, el Canal de Panamá depende directamente del agua dulce almacenada en grandes lagos artificiales.
Los principales son Gatún y Alhajuela.
Cada vez que una embarcación utiliza las esclusas, enormes cantidades de agua permiten elevarla o bajarla para cruzar entre el océano Atlántico y el Pacífico.
Esa agua proviene principalmente de las lluvias.
Por ello, cuando las precipitaciones disminuyen durante largos periodos, el Canal debe encontrar un equilibrio entre mantener el paso de barcos y conservar suficiente recurso hídrico para continuar funcionando.
La Autoridad del Canal explicó que, pese a encontrarse Panamá dentro de su temporada lluviosa, las precipitaciones en la cuenca han estado por debajo de las proyecciones, lo que obligó a introducir nuevas medidas de ahorro.
El Niño agrava la sequía
Una de las principales causas detrás de las nuevas medidas es el fenómeno climático de El Niño.
Este evento altera los patrones de lluvia y temperatura en diferentes regiones del planeta.
En Panamá puede provocar disminuciones importantes de precipitación precisamente en áreas fundamentales para abastecer los embalses utilizados por el Canal.
El episodio actual preocupa especialmente porque las autoridades consideran que podría mantenerse fuerte durante los próximos meses.
La falta de lluvia vuelve a colocar al Canal frente a un problema que ya sufrió con gran intensidad entre 2023 y 2024.
Las autoridades aseguran haber aprendido de aquella crisis e implementado nuevas estrategias para conservar agua, pero reconocen que ninguna medida puede sustituir completamente la necesidad de precipitaciones suficientes.
Canal bajará de 34 a 32 barcos diarios
Las restricciones en el Canal de Panamá ya están aplicándose de manera gradual.
Desde el 3 de septiembre, las esclusas Neopanamax disponen de nueve espacios diarios, mientras que las esclusas Panamax cuentan con 25.
Eso permite un máximo de 34 cruces.
A partir del próximo 15 de septiembre, los cupos Panamax disminuirán de 25 a 23.
Con los nueve espacios Neopanamax, el total máximo quedará entonces en 32 tránsitos diarios.
En condiciones de mayor disponibilidad de agua, la ruta puede manejar alrededor de 36 o más cruces diarios.
La diferencia puede parecer pequeña, pero cada cupo tiene enorme importancia para empresas navieras que transportan miles de contenedores, materias primas, combustibles o productos agrícolas.
Menos espacios pueden significar más espera
La propia Autoridad del Canal ha advertido que una reducción en el número de cruces disponibles puede generar tiempos de espera más largos para embarcaciones que lleguen sin una reservación.
Por eso, recomendó a las compañías utilizar su sistema oficial de reservas.
Una embarcación con un espacio confirmado tiene una fecha garantizada para atravesar la vía.
Las que no cuentan con reservación pueden tener que esperar hasta encontrar disponibilidad.
En periodos de alta demanda, conseguir uno de esos espacios puede adquirir un valor considerable.
A finales de agosto, incluso se reportó el pago de 5.3 millones de dólares por un espacio prioritario de tránsito, una muestra de la presión que pueden generar las restricciones cuando muchas navieras buscan cruzar al mismo tiempo.
El calado de los barcos también está bajo vigilancia
No solamente importa cuántas embarcaciones pueden pasar.
También importa cuánto peso pueden transportar.
Ese límite se controla mediante el calado, es decir, la profundidad que alcanza la parte sumergida de un barco.
Cuando el nivel del lago Gatún disminuye, las autoridades pueden obligar a los buques más grandes a navegar con menos carga para evitar que tengan demasiado calado.
Actualmente, el Canal mantiene para las esclusas Neopanamax un máximo autorizado de 48 pies, equivalentes a 14.63 metros.
Una reducción adicional a 47.5 pies, o 14.48 metros, había sido contemplada, pero recientemente fue pospuesta debido a una nueva evaluación de los niveles del lago Gatún y de las previsiones meteorológicas.
Esto significa que, por ahora, los buques podrán continuar operando con el límite vigente de 14.63 metros.
Ilya Espino de Marotta hace historia al frente del Canal
La crisis hídrica será uno de los primeros grandes desafíos para Ilya Espino de Marotta.
La ingeniera asumió este lunes la administración para el periodo 2026-2033 después de más de cuatro décadas vinculada con la institución.
Es además la primera mujer en dirigir el Canal de Panamá.
Antes de asumir el máximo cargo ocupó diferentes posiciones técnicas y ejecutivas y tuvo un papel relevante durante el proyecto de ampliación del Canal.
En su discurso de toma de posesión aseguró que su gestión estará centrada en eficiencia, transparencia, ética y sostenibilidad.
El problema del agua será probablemente la prueba más urgente de esa administración.
La crisis de 2023 sigue siendo una advertencia
Panamá ya vivió recientemente las consecuencias de una fuerte sequía.
En 2023 los niveles de los lagos llegaron a puntos excepcionalmente bajos.
El Canal tuvo que aplicar restricciones severas y el número diario de cruces llegó a reducirse hasta aproximadamente 22 embarcaciones en algunos momentos.
La menor disponibilidad provocó filas de barcos, mayores tiempos de espera y preocupación entre empresas internacionales.
Aunque la administración actual no espera repetir exactamente aquel escenario, el antecedente sigue siendo importante.
La diferencia es que ahora el Canal asegura contar con mayor experiencia para ajustar las operaciones con anticipación y administrar mejor sus reservas de agua.
Una ruta clave para Estados Unidos y China
Estados Unidos y China se encuentran entre los principales usuarios del Canal de Panamá.
La vía es fundamental porque permite que los barcos crucen entre los océanos Atlántico y Pacífico sin tener que rodear Sudamérica.
Esa reducción representa miles de kilómetros menos de navegación.
Por el Canal pasan contenedores, granos, gas, petróleo, vehículos, maquinaria y una enorme variedad de mercancías.
Por eso, cualquier reducción considerable en su capacidad puede tener consecuencias mucho más allá de Panamá.
Empresas pueden enfrentar retrasos, aumentar sus gastos de transporte o incluso elegir rutas alternativas.
La vía concentra una parte relevante del comercio marítimo internacional y mantiene especial importancia para las cadenas de suministro estadounidenses.
¿Puede afectar a consumidores lejos de Panamá?
Las restricciones en el Canal de Panamá no significan automáticamente que todos los productos aumentarán de precio.
Sin embargo, cuando un barco tiene que esperar más tiempo, utilizar otra ruta o pagar una cantidad mayor para asegurar su tránsito, los costos logísticos pueden crecer.
Esos gastos pueden terminar distribuyéndose entre navieras, importadores, exportadores y, eventualmente, consumidores.
Para México y otros países de América Latina, la situación también merece atención por la importancia que tiene el transporte marítimo para las importaciones y exportaciones.
Incluso puertos alejados de Panamá pueden verse indirectamente afectados cuando las grandes navieras reorganizan sus rutas y embarcaciones.
Panamá busca una solución de largo plazo
La respuesta definitiva al problema no estará lista inmediatamente.
Uno de los principales proyectos que impulsa el Canal es una nueva infraestructura asociada al río Indio, destinada a aumentar la disponibilidad de agua.
Espino de Marotta considera que el proyecto permitirá mejorar la seguridad hídrica del Canal y reducir la necesidad de aplicar restricciones tan severas durante futuras sequías.
Sin embargo, su desarrollo tomará varios años.
Reuters reportó que la solución podría tardar aproximadamente cinco años en comenzar a resolver estructuralmente la escasez, mientras otras estimaciones sitúan su entrada plena en funcionamiento hacia 2031 o 2032.
Eso significa que durante los próximos años Panamá tendrá que continuar administrando cuidadosamente el agua disponible.
El agua también es necesaria para la población panameña
Existe otro elemento que vuelve todavía más compleja la situación.
El agua almacenada en los sistemas relacionados con el Canal no sirve únicamente para permitir el paso de barcos.
También es fundamental para abastecer a una parte importante de la población panameña.
Por ello, la administración tiene que equilibrar las necesidades comerciales con el consumo humano.
Ese desafío adquiere mayor importancia durante periodos prolongados de sequía.
El Canal no puede simplemente utilizar toda el agua disponible para mantener el máximo número de embarcaciones si eso pone en riesgo otras necesidades del país.
Restricciones en el Canal de Panamá dependerán de las lluvias
Las próximas semanas serán decisivas.
La Autoridad del Canal continuará observando diariamente los niveles de los lagos, la cantidad de lluvia y las previsiones meteorológicas.
Si las condiciones mejoran, podría mantener el número actual de cruces sin introducir nuevas medidas.
Si la sequía empeora, la nueva administradora ya dejó claro que no descarta restricciones adicionales.
Por ahora, el primer cambio importante llegará el 15 de septiembre, cuando la capacidad diaria bajará oficialmente a 32 embarcaciones.
La posibilidad de descender nuevamente hacia 29 cruces quedará condicionada a la evolución de El Niño y de los embalses durante los próximos meses.
Para una ruta que conecta dos océanos y mueve mercancías de todo el planeta, unos cuantos barcos menos cada día pueden convertirse rápidamente en un asunto económico internacional.
Las restricciones en el Canal de Panamá vuelven así a demostrar hasta qué punto una infraestructura fundamental para el comercio mundial depende de algo tan básico y, al mismo tiempo, imposible de controlar por completo: que llueva lo suficiente.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales



