Clima y Medio Ambiente

Demolición de edificios en Cali inicia tras terremoto de 7,4

CALI, Colombia.— La demolición de edificios en Cali comenzó este lunes 7 de septiembre, casi un mes después del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el centro-oeste de Colombia y dejó cientos de muertos, miles de heridos y extensos daños en viviendas e infraestructura.

El primer inmueble intervenido fue el edificio María Mercedes Lloreda, ubicado en el sector de Cuarto de Legua, al sur de Cali. Su estructura quedó gravemente comprometida después de que el primer piso colapsara durante el terremoto del pasado 10 de agosto.

La Alcaldía de Cali confirmó que este será apenas el primero de 11 edificios identificados para demolición por haber quedado inhabitables y representar un riesgo para residentes y construcciones cercanas.

La medida marca además un cambio en la emergencia: la ciudad comienza a pasar de las labores inmediatas de rescate, atención humanitaria e inspección a una etapa mucho más compleja, la de retirar estructuras inseguras y reconstruir los hogares de miles de familias.

Demolición de edificios en Cali comienza en Cuarto de Legua

El María Mercedes Lloreda, ubicado en la calle 4 con carrera 57, fue elegido como el primer inmueble para iniciar los trabajos.

El edificio tenía 22 apartamentos y 30 estacionamientos. Las evaluaciones técnicas realizadas después del sismo determinaron que ya no podía volver a ser habitado.

Durante el terremoto, parte de su primer nivel colapsó y los pisos superiores terminaron asentándose sobre la zona destruida.

En el lugar murió Elsa Valencia Giraldo, de 84 años, quien se encontraba dentro de la edificación cuando ocurrió el movimiento telúrico. La demolición representa así no solamente la eliminación de una estructura peligrosa, sino también el cierre doloroso de un espacio donde varias familias construyeron parte de su vida.

No utilizarán explosivos para derribar los edificios

Las autoridades descartaron el uso de explosivos debido al riesgo que podría representar para los edificios y viviendas cercanas.

La demolición será realizada con maquinaria pesada y de manera progresiva.

La Alcaldía explicó que se utilizó una excavadora de aproximadamente 20 toneladas equipada con un martillo demoledor para comenzar a retirar placas, subplacas y vigas de concreto. Posteriormente, los materiales serán reducidos, cargados y enviados a lugares autorizados para la disposición de escombros.

La idea es realizar una especie de construcción a la inversa: retirar cuidadosamente los elementos de la estructura hasta eliminar completamente aquello que ya representa un peligro.

El procedimiento busca evitar nuevos colapsos y reducir al máximo los riesgos para los trabajadores y las edificaciones vecinas.

Zona permanece acordonada durante los trabajos

Las autoridades desplegaron un operativo especial alrededor del María Mercedes Lloreda.

Participan organismos de movilidad, seguridad, servicios públicos, medio ambiente, Policía y otras dependencias de la administración distrital.

Las calles cercanas permanecen controladas mientras avanza la demolición.

La empresa encargada de los trabajos calcula aproximadamente dos semanas de intervención continua, trabajando incluso en doble turno, para terminar la demolición y dejar completamente limpio el terreno.

La vigilancia es necesaria porque todavía existen estructuras inestables y grandes cantidades de concreto, metal y otros materiales que deben ser retirados de manera controlada.

Once inmuebles ya están identificados para demolición

La demolición de edificios en Cali continuará durante los próximos días.

El alcalde Alejandro Eder confirmó que inicialmente existen 11 inmuebles que deberán ser derribados debido a los daños estructurales provocados por el terremoto.

Seis corresponden a edificios residenciales, mientras que otros son establecimientos comerciales, hoteles o moteles.

La lista podría modificarse conforme continúen las inspecciones técnicas.

Miles de construcciones han sido revisadas desde el terremoto y una parte importante todavía presenta restricciones o condiciones que impiden que sus habitantes regresen con normalidad.

Para las autoridades, demoler será la última opción cuando los estudios determinen que reparar un inmueble no es seguro o técnicamente viable.

Terremoto dejó 154 muertos solamente en Cali

La tragedia tuvo un impacto particularmente grave en la capital del Valle del Cauca.

El balance más reciente de la ciudad registra 154 personas fallecidas por el terremoto.

Además, 1.517 heridos fueron atendidos dentro de la emergencia en Cali. Para el 5 de septiembre, 1.489 ya habían recibido el alta médica y 28 continuaban bajo atención hospitalaria o en unidades de cuidados intensivos.

En todo Colombia, el balance reportado por EFE se elevó a 331 fallecidos y 4.505 heridos, lo que muestra la dimensión nacional de un terremoto que afectó a numerosos departamentos.

Cali, sin embargo, fue una de las ciudades más golpeadas por la destrucción de edificios y viviendas.

Más de 45 mil familias están registradas como damnificadas

Las cifras permiten entender por qué la recuperación será un proceso largo.

Hasta el reporte oficial con corte al 5 de septiembre, 52.809 familias de Cali tenían evaluaciones de daños y necesidades identificadas.

De ellas, 45.139 estaban registradas como damnificadas.

Las inspecciones técnicas especializadas también mostraron la magnitud de los daños.

De 1.713 edificaciones evaluadas, 765 fueron clasificadas como no habitables, otras 472 quedaron con uso restringido y 439 fueron consideradas habitables.

Además, las autoridades habían confirmado 24 edificios con colapso total y 503 con algún grado de colapso parcial.

Esas cifras convierten la reconstrucción en uno de los mayores desafíos recientes para Cali.

Cientos de personas todavía no pueden regresar a sus casas

Para cientos de damnificados, el terremoto continúa modificando completamente su vida diaria.

El balance del 5 de septiembre señalaba que 492 personas permanecían en alojamientos temporales gestionados por la Alcaldía.

Algunas familias fueron trasladadas a hoteles, mientras otras permanecieron en albergues o espacios organizados por las propias comunidades.

Muchas no pueden volver a sus hogares porque sus edificios están destruidos, presentan daños estructurales o todavía esperan una evaluación definitiva.

Para esas personas, la reconstrucción no significa únicamente levantar muros.

Significa recuperar pertenencias, encontrar una vivienda estable, reorganizar trabajos, escuelas y rutinas y enfrentar el impacto emocional de haber perdido su hogar o incluso a familiares.

Reconstrucción dará prioridad a quienes perdieron sus viviendas

El alcalde Alejandro Eder señaló que las primeras soluciones de vivienda disponibles deberán priorizar a las familias que residían en los edificios destinados a demolición.

El Gobierno municipal asegura estar en contacto con los propietarios y residentes para evitar que las familias queden abandonadas después de retirar las estructuras.

El proceso será especialmente delicado.

En algunos casos será necesario resolver la propiedad de los terrenos, seguros, ayudas económicas y características de las nuevas viviendas.

También tendrá que determinarse qué edificios pueden repararse y cuáles deberán ser reemplazados completamente.

La reconstrucción será, por ello, mucho más larga que la etapa inicial de emergencia.

Cali ha retirado miles de toneladas de escombros

La recuperación física de la ciudad también puede observarse en las calles.

Desde el 10 de agosto, las autoridades habían retirado más de 88 mil toneladas de escombros en cientos de puntos afectados.

Para el 5 de septiembre, 748 sitios habían sido atendidos y quedaban decenas pendientes o en proceso de limpieza.

Retirar estos materiales resulta necesario para recuperar vialidades, permitir nuevas inspecciones y eliminar riesgos para los habitantes.

La demolición de los edificios más dañados aumentará temporalmente el volumen de concreto, ladrillos, acero y otros residuos que deberán ser transportados y tratados.

El María Mercedes Lloreda guarda una historia dolorosa

La primera demolición tiene también un fuerte componente humano.

Para sus antiguos habitantes, ver desaparecer el edificio significó despedirse de un lugar que había sido su hogar durante años.

Esther Lucía García, cuya madre murió dentro del María Mercedes Lloreda durante el terremoto, acudió al lugar mientras avanzaban los trabajos.

Su madre había vivido aproximadamente 16 años en ese edificio.

Casos como este muestran que la reconstrucción no puede medirse únicamente en toneladas de escombros retirados o número de viviendas nuevas.

Detrás de cada estructura dañada existen familias, recuerdos y pérdidas que no pueden reconstruirse con maquinaria.

Demolición de edificios en Cali abre una nueva etapa

La demolición de edificios en Cali representa una de las primeras señales visibles de que la ciudad comienza a abandonar gradualmente la fase más urgente de la emergencia.

Durante las primeras semanas, el esfuerzo estuvo concentrado en rescates, atención médica, búsqueda de desaparecidos, entrega de ayudas y revisión de edificios.

Ahora comienza otra etapa.

Hay que definir qué se salva, qué debe derribarse y cómo se construirá nuevamente.

El trabajo será lento porque cada inmueble requiere estudios técnicos y cada demolición debe realizarse garantizando que no genere un problema adicional para quienes permanecen alrededor.

Habitantes esperan recuperar la normalidad

Casi un mes después del terremoto, Cali todavía vive rodeada de recordatorios del desastre.

Hay edificios acordonados.

Familias que continúan lejos de sus viviendas.

Calles donde todavía se retiran escombros.

Y ciudadanos que esperan saber si podrán reparar su casa o tendrán que empezar de nuevo.

La demolición del María Mercedes Lloreda es apenas el comienzo de ese proceso.

Durante las próximas jornadas, las autoridades continuarán interviniendo los primeros 11 edificios considerados inhabitables, mientras avanzan las evaluaciones y los programas de vivienda.

La demolición de edificios en Cali busca eliminar estructuras que podrían provocar nuevas tragedias, pero al mismo tiempo abre una pregunta mucho más difícil para la ciudad: cómo reconstruir de manera segura los hogares y la vida cotidiana de decenas de miles de familias afectadas.

Escrito por Juan Antonio Roman Morales

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