Salud

Desnutrición invisible: riesgos, señales y prevención

Una persona puede consumir suficientes alimentos y aun así sufrir deficiencias nutricionales. Especialistas advierten que la falta prolongada de vitaminas y minerales puede provocar complicaciones graves, incluso cuando los síntomas tardan en aparecer.

Ciudad de México, 7 de noviembre de 2026.– La desnutrición invisible representa un problema de salud que puede pasar inadvertido durante meses o incluso años.

Aunque muchas personas relacionan la desnutrición con la delgadez extrema, las deficiencias nutricionales también afectan a quienes mantienen un peso normal o elevado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que una alimentación inadecuada puede provocar carencias de vitaminas y minerales esenciales.

Estas sustancias permiten que el organismo mantenga funciones relacionadas con el metabolismo, los huesos, la sangre y el sistema nervioso.

Sin embargo, sus deficiencias no siempre producen señales inmediatas.

¿Qué es la desnutrición invisible y por qué ocurre?

La desnutrición invisible, también conocida como hambre oculta, aparece cuando el organismo no recibe suficientes micronutrientes.

Entre ellos destacan vitaminas y minerales como hierro, yodo, zinc y vitamina B12.

Una persona puede consumir suficientes calorías, sentir saciedad y presentar deficiencias de estos nutrientes.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando la alimentación carece de variedad o depende principalmente de productos de bajo valor nutricional.

También puede presentarse cuando una enfermedad dificulta la absorción de nutrientes.

Por ello, una dieta abundante no garantiza necesariamente una nutrición adecuada.

Alemania alerta sobre miles de muertes evitables

La Sociedad Alemana de Medicina Nutricional (DGEM) advirtió sobre las consecuencias de la desnutrición relacionada con enfermedades.

Según sus estimaciones, una atención nutricional adecuada podría evitar más de 50,000 muertes cada año en hospitales alemanes.

La organización sostiene que entre el 20 % y el 30 % de los pacientes hospitalizados presentan problemas de desnutrición.

Estas condiciones pueden dificultar la recuperación y aumentar el riesgo de complicaciones.

Por ello, especialistas proponen evaluar el estado nutricional desde el ingreso hospitalario.

También consideran necesario ofrecer tratamientos individualizados a quienes presentan deficiencias.

Estas estimaciones corresponden a pacientes hospitalizados. No representan únicamente casos de falta de vitaminas en la población general.

La deficiencia de vitamina B12 puede dañar el sistema nervioso

Entre las carencias que más preocupan a los especialistas destaca la falta prolongada de vitamina B12.

Este nutriente participa en la formación de glóbulos rojos y el funcionamiento del sistema nervioso.

Su deficiencia puede causar cansancio, debilidad, hormigueo y pérdida de sensibilidad en manos y pies.

En situaciones graves, también puede provocar alteraciones neurológicas que requieren atención médica.

Además, algunos síntomas pueden aparecer después de varios años.

Los adultos mayores y las personas con problemas de absorción intestinal presentan mayor riesgo.

También necesitan especial atención quienes siguen determinadas dietas restrictivas o utilizan medicamentos que afectan la absorción de esta vitamina.

Vitamina D y yodo: otras carencias frecuentes

La vitamina D cumple funciones importantes en la salud ósea y el aprovechamiento del calcio.

Una investigación alemana publicada en 2016 encontró niveles deficientes de vitamina D en aproximadamente el 30 % de los adultos estudiados.

Por otra parte, las autoridades sanitarias alemanas han señalado que cerca de un tercio de los adultos presenta una ingesta insuficiente de yodo.

Este mineral resulta fundamental para producir las hormonas de la glándula tiroides.

Sin embargo, ambas cifras proceden de estudios poblacionales realizados años atrás. No representan necesariamente la situación actual de Alemania.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir deficiencias nutricionales?

Las personas mayores y quienes viven con enfermedades crónicas pueden enfrentar dificultades para cubrir sus necesidades nutricionales.

También existe mayor riesgo cuando una persona pierde el apetito, presenta problemas digestivos o consume una alimentación poco variada.

La pobreza y las dificultades para acceder a alimentos nutritivos representan otros factores importantes.

Además, determinados tratamientos médicos pueden modificar la absorción de nutrientes.

Los especialistas recuerdan que una persona con sobrepeso también puede presentar problemas de desnutrición.

Por ello, el peso corporal no basta para evaluar la calidad de la alimentación.

¿Cómo prevenir la desnutrición invisible?

Una alimentación variada constituye una de las principales medidas para reducir el riesgo de deficiencias nutricionales.

Los especialistas recomiendan incorporar diferentes grupos de alimentos, de acuerdo con las necesidades individuales.

Entre las opciones destacan frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes adecuadas de proteínas.

También conviene considerar alimentos que aporten hierro, vitamina B12 y otros nutrientes esenciales.

Sin embargo, algunas deficiencias requieren atención médica y no se corrigen únicamente mediante cambios en la dieta.

Cuando existen factores de riesgo o síntomas persistentes, un profesional de salud puede recomendar estudios específicos.

Los suplementos tampoco deben sustituir una valoración médica, ya que consumir ciertas vitaminas o minerales en exceso puede resultar perjudicial.

Detectar las deficiencias a tiempo puede evitar complicaciones

La desnutrición invisible demuestra que comer suficiente no siempre significa alimentarse adecuadamente.

Además, algunos problemas nutricionales pueden avanzar sin síntomas evidentes.

Por ello, los especialistas destacan la importancia de la prevención y la detección temprana en personas con factores de riesgo.

También recomiendan fortalecer la educación alimentaria y mejorar el acceso a productos nutritivos.

Reconocer estas deficiencias a tiempo permite iniciar intervenciones adecuadas y reducir posibles complicaciones.

Escrita por Juan Antonio Roman Morales

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