Política

EE.UU. admite escasez de municiones

EE.UU. admite escasez de municiones tras meses de operaciones militares contra Irán. Un informe del inspector general del Pentágono revela que el elevado consumo de armamento redujo los inventarios estratégicos del país.

El documento también detectó problemas en la industria encargada de reponer las armas utilizadas durante la denominada Operación Furia Épica.

La información contrasta con declaraciones anteriores del Gobierno de Donald Trump. El presidente había asegurado que Estados Unidos disponía de grandes cantidades de municiones.

EE.UU. admite escasez de municiones tras guerra con Irán

El informe señala que el uso intensivo de armamento provocó déficits en los inventarios estratégicos estadounidenses.

Además, la operación reveló cuellos de botella en la industria de defensa. Estas dificultades afectan la velocidad con la que el país puede reemplazar algunas municiones.

Durante meses, medios estadounidenses habían informado sobre problemas en las reservas de determinados misiles.

El Gobierno rechazó inicialmente varias de esas versiones.

Ahora, el informe del inspector general reconoce que el conflicto generó una fuerte presión sobre los arsenales estadounidenses.

Pentágono busca acelerar la producción

El Departamento de Defensa ha tomado medidas para aumentar la fabricación de municiones.

La guerra mostró que algunos sistemas de defensa pueden agotarse rápidamente durante un conflicto de alta intensidad.

Este problema resulta especialmente importante en el caso de los misiles interceptores. Estados Unidos los utiliza para destruir drones, proyectiles y misiles enemigos antes de que alcancen sus objetivos.

El conflicto con Irán obligó a Washington a emplear grandes cantidades de estos sistemas para proteger bases y fuerzas desplegadas en Oriente Medio.

A pesar de las dificultades, el Pentágono trabaja con la industria militar para aumentar la producción y recuperar sus reservas.

Ataques iraníes dañaron bases estadounidenses

El informe también detalla los daños provocados por los ataques de Irán y fuerzas aliadas.

Los bombardeos afectaron cientos de edificios e instalaciones militares estadounidenses en varios países de Oriente Medio.

Entre ellos figuran Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak, Omán y Jordania.

Los ataques obligaron a las fuerzas estadounidenses a modificar operaciones y reforzar la protección de sus instalaciones.

El informe también documenta daños en sedes diplomáticas de Estados Unidos en Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

Estados Unidos perdió aviones y drones

Las operaciones también provocaron importantes pérdidas materiales.

Según el balance citado por el informe, cuatro aviones F-15 quedaron destruidos. Un F-35 sufrió daños durante el conflicto.

Además, siete aviones cisterna KC-135 resultaron dañados o destruidos.

El documento registra también la pérdida de hasta 30 drones MQ-9 Reaper.

Estas aeronaves tienen un papel importante en misiones de reconocimiento, vigilancia y ataque.

El balance muestra el elevado costo material de las operaciones estadounidenses contra Irán.

Guerra con Irán aumenta presión sobre las reservas

La Operación Furia Épica comenzó después de los ataques israelí-estadounidenses contra Irán del 28 de febrero.

Desde entonces, Washington ha desplegado decenas de miles de efectivos y numerosos sistemas militares en la región.

El conflicto también ha requerido el uso constante de defensas aéreas para responder a los ataques iraníes.

Esta situación ha aumentado la presión sobre las reservas estadounidenses.

Especialistas en defensa ya habían advertido que la guerra con Irán estaba acelerando el consumo de municiones importantes. Algunas de esas armas también serían necesarias en caso de otro conflicto de gran escala.

Trump había asegurado que había municiones suficientes

Las conclusiones del informe contrastan con declaraciones realizadas anteriormente por Donald Trump.

El presidente había asegurado que Estados Unidos tenía enormes reservas y capacidad suficiente para continuar sus operaciones.

A principios de septiembre volvió a sostener que el país contaba con cantidades prácticamente ilimitadas de municiones.

El nuevo documento no significa que Estados Unidos se haya quedado sin armamento. Sin embargo, sí reconoce déficits en determinadas reservas estratégicas y problemas para reemplazar rápidamente el material utilizado.

La situación también pone bajo presión a la industria estadounidense de defensa.

Por ahora, EE.UU. admite escasez de municiones mientras busca aumentar la producción y recuperar los inventarios utilizados durante el conflicto con Irán.

El informe ofrece una de las evaluaciones oficiales más detalladas hasta ahora sobre el impacto militar de la guerra en las fuerzas y arsenales estadounidenses.

Escrita por Juan Antonio Roman Morales

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