Clima y Medio Ambiente

¿Existe una temporada de terremotos?

La reciente coincidencia de fuertes sismos en países como Colombia, Venezuela e Indonesia ha generado una pregunta: ¿existe una temporada de terremotos?

La respuesta científica es clara. No existe evidencia de una época del año en la que la Tierra entre en una fase global de mayor actividad sísmica.

Varios terremotos importantes pueden ocurrir con pocos días de diferencia. Sin embargo, eso no significa que formen parte de una misma cadena.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) explica que los aumentos temporales de actividad forman parte de las variaciones normales. Tampoco indican que un gran terremoto mundial sea inminente.

¿Existe realmente una temporada de terremotos?

No. Los terremotos no siguen estaciones como los huracanes.

El USGS señala que los sismos presentan una distribución similar durante periodos fríos, cálidos o lluviosos. En otras palabras, no existe un “clima de terremotos” capaz de explicar una concentración global de grandes movimientos.

Los sismos ocurren cuando la tensión acumulada en las fallas supera la resistencia de las rocas.

Este proceso depende principalmente del movimiento de las placas tectónicas. No depende de si es verano, invierno o temporada de lluvias.

Por eso, varios grandes sismos pueden coincidir en un mismo mes sin que exista un fenómeno global detrás.

¿Por qué ocurren varios terremotos en pocos días?

La estadística ayuda a explicar esa sensación.

La sismóloga Suzan van der Lee, de la Universidad Northwestern, señala que cada año ocurren alrededor de 15 terremotos de magnitud 7 o superior.

Además, el planeta registra cerca de 150 movimientos de magnitud 6 o superior. La cifra alcanza unos 1,500 cuando se consideran terremotos de magnitud 5 o más.

Con tantos eventos, es posible que algunos coincidan en periodos muy cortos.

Dos terremotos de gran magnitud durante la misma semana pueden parecer extraordinarios. Desde un punto de vista estadístico, no necesariamente lo son.

¿Están aumentando los terremotos?

Otro factor alimenta la percepción de una temporada de terremotos: hoy conocemos casi inmediatamente cada sismo importante.

El USGS localiza alrededor de 20,000 terremotos al año, equivalentes a unos 55 diarios.

Los sistemas modernos también detectan movimientos que antes podían pasar inadvertidos.

Por ello, los catálogos actuales registran más eventos. Esto no significa necesariamente que el planeta produzca más terremotos que antes.

Las redes sociales y los medios también aceleran la difusión.

Un sismo en Asia puede convertirse en noticia mundial en cuestión de minutos. Horas después, otro terremoto en América puede reforzar la impresión de que algo inusual ocurre.

¿Puede un terremoto provocar otro?

Aquí la respuesta necesita un matiz.

Un gran terremoto sí puede favorecer otros movimientos sísmicos.

Las ondas generadas por un sismo pueden modificar temporalmente las tensiones en otras fallas. Los científicos llaman a este fenómeno “activación dinámica”.

Sin embargo, esto no significa que cada gran terremoto provoque automáticamente otro en algún lugar del planeta.

El USGS ha documentado casos en los que grandes sismos activaron actividad sísmica a distancia. Esto ocurre sobre todo en regiones que ya presentan condiciones favorables para romperse.

Por ello, la ciencia no permite afirmar que dos terremotos lejanos están conectados únicamente porque ocurrieron el mismo día.

Terremotos cercanos sí pueden estar relacionados

La situación cambia cuando los terremotos ocurren muy cerca entre sí.

Después de un gran sismo suelen aparecer réplicas. Estas pueden continuar durante días, semanas o incluso periodos mucho más largos.

También existen los llamados dobletes sísmicos.

En junio de 2026, por ejemplo, dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 ocurrieron en Venezuela con menos de un minuto de diferencia y a pocos kilómetros entre sí.

Suzan van der Lee explicó que ambos movimientos podían considerarse un doblete. Su cercanía en tiempo, espacio y magnitud los diferenciaba de terremotos registrados ese mismo día en Japón y Estados Unidos.

En estos casos sí puede existir una relación directa.

El primer movimiento modifica las tensiones de las fallas cercanas. Esto puede facilitar una nueva ruptura.

¿Un terremoto en Colombia puede provocar otro en Asia?

No existe una regla que permita establecer esa relación.

Los terremotos pueden ocurrir en límites de placas diferentes y responder a mecanismos tectónicos completamente distintos.

Por ejemplo, un sismo relacionado con una zona de subducción no tiene necesariamente relación con otro generado por una falla lateral a miles de kilómetros.

Van der Lee explicó que los terremotos registrados en Venezuela, Japón y California en junio ocurrieron en diferentes límites tectónicos. Los eventos venezolanos estaban relacionados entre sí, pero fueron independientes de los otros movimientos.

La cercanía en el calendario no demuestra una relación geológica.

¿Se pueden predecir los terremotos?

Actualmente, los científicos no pueden predecir con precisión cuándo ocurrirá un gran terremoto.

El USGS señala que ninguna institución científica puede indicar de forma fiable la fecha, el lugar y la magnitud exacta de un futuro sismo.

Lo que sí pueden hacer los especialistas es calcular probabilidades.

También identifican fallas activas y regiones con mayor peligro sísmico.

Países como México, Japón, Chile, Indonesia y varias naciones del Caribe presentan una actividad elevada debido a su ubicación tectónica.

Por ello, la prevención resulta mucho más importante que intentar adivinar cuándo llegará el siguiente movimiento.

La Tierra no tiene una temporada de terremotos

La concentración de grandes sismos durante unas semanas puede resultar inquietante. Sin embargo, no demuestra que el planeta haya entrado en una temporada de terremotos.

Las variaciones en la actividad sísmica forman parte del comportamiento normal de la Tierra.

Sí pueden existir secuencias locales, réplicas y terremotos relacionados dentro de un mismo sistema de fallas.

Lo que la ciencia no respalda es una temporada mundial en la que los grandes terremotos comiencen a ocurrir por una causa común.

Cuando varios eventos coinciden, la estadística, la ubicación de las placas y la rapidez con la que recibimos información pueden explicar buena parte de esa sensación.

Por ahora, la conclusión científica sigue siendo la misma: los terremotos no tienen temporada.

Escrito por Juan Antonio Roman Morales

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