El gobierno de Cuba responsabilizó a Estados Unidos por el agravamiento de la crisis energética que afecta a la isla, marcada por apagones prolongados y una caída crítica en la generación eléctrica. La Habana aseguró que el deterioro del sistema responde al bloqueo petrolero impuesto por Washington desde principios de año.
La acusación fue lanzada en medio de una nueva etapa de tensión entre ambos países. Mientras el gobierno cubano denuncia una política de máxima presión, Estados Unidos sostiene que el problema se origina en la mala gestión económica interna de la isla.
La Habana denuncia un bloqueo petrolero
El presidente Miguel Díaz-Canel afirmó que el empeoramiento de la situación eléctrica tiene una sola causa: el bloqueo energético que, según su versión, impide a Cuba recibir combustible de otros países. El mandatario señaló que esta política busca provocar sufrimiento en la población para generar presión interna contra el gobierno.
En la misma línea, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, describió el momento actual como especialmente tenso y advirtió que la isla sigue sin recibir el combustible necesario para estabilizar la producción de electricidad.
Washington reitera oferta de ayuda
En contraste, el Departamento de Estado reiteró una oferta de ayuda por 100 millones de dólares para Cuba, con la condición de que la distribución quede a cargo de la Iglesia católica. La propuesta ya había sido mencionada anteriormente por el secretario de Estado, Marco Rubio.
Sin embargo, el gobierno cubano rechazó la versión de que hubiera desechado formalmente esa ayuda. El desacuerdo se suma a la larga lista de fricciones que han marcado la relación bilateral en las últimas semanas.
Apagones en gran parte de la isla
La crisis se refleja en cortes eléctricos cada vez más severos. Según cifras oficiales, el 65 por ciento del territorio cubano sufrió apagones simultáneos el martes, mientras en varias provincias los cortes superan las 19 horas diarias.
La mayoría de los cubanos pasa ahora más tiempo sin electricidad que con el servicio activo. El problema golpea a una isla de 9.6 millones de habitantes, donde el calor y la falta de energía agravan la tensión social.
Un sistema eléctrico debilitado
La generación eléctrica en Cuba depende en gran parte de siete centrales térmicas envejecidas, que sufren fallas frecuentes o necesitan mantenimiento constante. A esto se suma una red de generadores de respaldo que funcionan con diésel importado, pero que hoy está limitada por la falta de combustible.
La isla produce unos 40 mil barriles diarios de crudo pesado, pero esa cantidad resulta insuficiente para sostener la demanda nacional. Aunque en abril un petrolero ruso alivió parcialmente la situación, esas reservas ya se agotaron.
Crece la presión social en Cuba
La crisis ya provocó nuevas protestas. En un barrio periférico de La Habana, varias decenas de personas salieron a manifestarse contra los apagones, muchas de ellas golpeando cacerolas en señal de inconformidad.
Pese a ello, Díaz-Canel insistió en que Cuba sigue en pie y rechazó cualquier intento de presentar al país como un estado fallido. Al mismo tiempo, afirmó que Washington terminará hablando con La Habana.
Energía solar como apuesta a futuro
Para reducir su dependencia del petróleo, el gobierno cubano impulsa proyectos de energías renovables, sobre todo de energía solar, con apoyo de China. No obstante, esa transición aún no logra compensar el deterioro del sistema eléctrico tradicional.
Con este nuevo choque diplomático, la crisis energética en Cuba vuelve a convertirse en uno de los temas más delicados de la isla, tanto por su impacto en la vida diaria como por el pulso político que mantiene con Estados Unidos.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales











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