La justicia de Nigeria condenó al exministro de Energía Saleh Mamman a 75 años de prisión tras declararlo culpable de lavar 33.8 mil millones de nairas, equivalentes a unos 24.7 millones de dólares, en un caso ligado a fondos destinados a proyectos hidroeléctricos.
La sentencia la dictó el juez James Omotosho, del Tribunal Federal Superior de Abuja, luego de encontrar culpable a Mamman en los 12 cargos presentados por la Comisión de Delitos Económicos y Financieros de Nigeria, conocida como EFCC. La condena se emitió en ausencia, y el tribunal ordenó a agencias de seguridad nigerianas e internacionales localizarlo y arrestarlo para que cumpla la pena.
El caso se relaciona con proyectos hidroeléctricos
La acusación sostiene que el exfuncionario desvió y lavó dinero a través de empresas privadas usando recursos vinculados a proyectos energéticos financiados por el gobierno, entre ellos las plantas hidroeléctricas de Mambilla y Zungeru.
El caso golpea de forma directa a un sector clave para Nigeria. Aunque el país es la mayor economía petrolera de África, sigue enfrentando cortes eléctricos severos por una red obsoleta y una capacidad de generación insuficiente.
Una condena inusual en Nigeria
La sentencia contra Mamman destaca porque los fallos firmes contra altos exfuncionarios siguen siendo poco comunes en Nigeria. Reuters describió el caso como una condena poco frecuente en la lucha del país contra la corrupción de alto nivel.
Medios nigerianos además subrayaron que el tribunal ordenó que la pena corra desde el momento en que Mamman sea capturado, al considerar que su ausencia fue un intento de frenar la administración de justicia.
El juicio vuelve a poner foco en la corrupción del poder
El proceso contra Saleh Mamman también reaviva el debate sobre la rendición de cuentas en Nigeria. Otros exaltos funcionarios del gobierno del expresidente Muhammadu Buhari enfrentan procesos por presunto fraude, entre ellos exresponsables de Justicia, Trabajo y del Banco Central, según reportes de prensa internacional y local.
Con esta decisión judicial, Nigeria envía una señal fuerte en un país donde la corrupción y la mala gestión han pesado durante años sobre sectores estratégicos como la energía. La condena contra Mamman no resuelve por sí sola la crisis eléctrica, pero sí marca un precedente político y judicial de alto impacto.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales











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