La base militar de Tessalit en Malí quedó bajo control de grupos armados en el norte del país, en un nuevo golpe para la junta gobernante y para sus aliados rusos. La toma se produjo después de que las fuerzas malienses abandonaran sus posiciones en ese enclave estratégico, situado cerca de la frontera con Argelia.
Fuentes citadas por agencias internacionales señalaron que no hubo combates en el momento de la captura, porque el ejército ya había evacuado el campamento antes de la llegada de los insurgentes. La Azawad Liberation Front (FLA) afirmó haber tomado el control del lugar, mientras que reportes de Reuters y AP vinculan la ofensiva con una coordinación más amplia entre separatistas tuareg y yihadistas del JNIM, grupo aliado de Al Qaeda.
Tessalit se vuelve un punto decisivo en el norte de Malí
La importancia de la base militar de Tessalit en Malí va mucho más allá de lo simbólico. Su posición geográfica la convierte en una pieza clave para el control del extremo norte del país, y además cuenta con una pista aérea capaz de recibir helicópteros y aviones militares de gran tamaño. Su pérdida debilita todavía más la capacidad operativa de la junta en una zona históricamente inestable.
La caída de Tessalit ocurrió pocos días después de que los mismos grupos armados avanzaran sobre Kidal, otra ciudad estratégica del norte. Reuters reportó que estos movimientos forman parte de una ofensiva de gran escala lanzada el 25 de abril contra posiciones clave del régimen militar.
Alianza entre separatistas y yihadistas complica el panorama
Uno de los elementos más delicados del episodio es la convergencia entre actores armados con agendas distintas. Por un lado está el FLA, de base tuareg y con un objetivo separatista en Azawad. Por otro, el JNIM, organización yihadista ligada a Al Qaeda. Reuters advirtió que esta coordinación refleja un aumento de poder y capacidad entre grupos insurgentes en Mali y en toda África occidental.
Esa alianza no solo amenaza al gobierno de transición encabezado por Assimi Goïta. También amplía el riesgo regional, porque estos grupos mantienen redes y conexiones que alcanzan a Niger, Burkina Faso y otras zonas del Sahel, en un corredor de inestabilidad cada vez más amplio.
La junta enfrenta su momento más delicado en años
La toma de Tessalit se enmarca en una secuencia de ataques que han golpeado duramente a la junta maliense. AP reportó que las autoridades incluso acusaron a algunos oficiales militares de colaborar con rebeldes y yihadistas en la preparación de las ofensivas recientes, lo que deja ver una crisis de seguridad y de confianza dentro del propio aparato estatal.
Mientras tanto, los insurgentes han incrementado la presión también alrededor de Bamako. Reuters informó que combatientes del JNIM instalaron retenes en rutas clave hacia la capital y llamaron a la población a levantarse contra el gobierno militar, elevando aún más la tensión nacional.
La base militar de Tessalit en Malí simboliza el retroceso del gobierno
La pérdida de la base militar de Tessalit en Malí se interpreta como un revés mayor para la estrategia del régimen y para la presencia rusa en el país. En lugar de mostrar control territorial, la retirada refuerza la percepción de que la junta está cediendo espacios críticos frente a sus adversarios armados.
Con Tessalit y Kidal fuera de su control, el gobierno maliense entra en una etapa de mayor vulnerabilidad. La ofensiva rebelde y yihadista no solo cambia el mapa del norte del país. También profundiza la idea de que Malí atraviesa una de sus crisis de seguridad más graves de los últimos años.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales











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