Clima y Medio Ambiente

Municiones contaminan mares de Alemania

KIEL, Alemania.— Las municiones en el mar se han convertido en un creciente problema ambiental para Alemania. Cerca de 1.6 millones de toneladas de bombas, minas, torpedos y otros explosivos permanecen bajo el mar del Norte y el mar Báltico.

Gran parte de este armamento llegó al fondo marino después de la Segunda Guerra Mundial. Durante décadas, el principal temor fue una explosión accidental. Ahora, los científicos centran su atención en otro riesgo: la contaminación.

El metal que protege los explosivos se corroe poco a poco. Como consecuencia, sustancias como el TNT pueden llegar al agua y entrar en contacto con peces, mejillones y otros organismos marinos.

Municiones en el mar liberan sustancias tóxicas

Alemania arrastra este problema desde hace más de siete décadas.

Después de 1945, enormes cantidades de armamento fueron arrojadas deliberadamente al océano durante el proceso de desmilitarización.

También existen minas sin explotar, torpedos, bombas y municiones dentro de barcos hundidos durante las dos guerras mundiales.

El Instituto Thünen calcula que alrededor de 1.6 millones de toneladas de municiones antiguas permanecen en aguas alemanas del mar del Norte y el Báltico.

El paso del tiempo agrava el problema.

Las cubiertas metálicas se oxidan y terminan exponiendo su contenido. Los explosivos pueden entonces disolverse lentamente en el agua.

Uno de los compuestos que más preocupa a los investigadores es el trinitrotolueno, mejor conocido como TNT.

¿Qué provoca el TNT en los peces?

Investigadores alemanes han encontrado productos derivados del TNT en peces que viven cerca de antiguos depósitos de municiones.

Los estudios del Instituto Thünen detectaron una diferencia significativa en la presencia de tumores hepáticos.

En un área contaminada de Kolberger Heide, cerca de Kiel, alrededor del 25 % de los lenguados analizados presentaron tumores en el hígado.

En las zonas utilizadas como referencia, la proporción fue cercana al 5 %.

Los científicos también demostraron en laboratorio que el TNT y algunos de sus productos de degradación pueden dañar el ADN de los peces.

Sin embargo, los investigadores mantienen cautela.

Los resultados muestran una relación preocupante entre la contaminación y los problemas detectados. Aun así, no todos los daños observados pueden atribuirse únicamente al TNT.

Mejillones revelan contaminación por explosivos

Los mejillones también ayudan a los científicos a medir la contaminación.

Estos animales filtran grandes cantidades de agua. Por ello, pueden acumular rastros de sustancias presentes en el ecosistema.

Investigadores alemanes analizaron ejemplares conservados durante décadas en el Banco Federal de Especímenes Ambientales.

Los primeros indicios de compuestos relacionados con explosivos aparecieron alrededor de 1999 y 2000.

Desde 2012, los investigadores encontraron señales más claras de productos derivados del TNT. Los niveles continuaron siendo muy bajos, pero mostraron una tendencia que preocupa a los especialistas.

Un estudio más reciente también encontró que naufragios de las guerras mundiales continúan actuando como fuentes de contaminación por TNT en el mar del Norte.

Incluso concentraciones pequeñas provocaron señales de estrés oxidativo en mejillones utilizados durante las pruebas.

¿Es peligroso comer pescado de estas zonas?

Por ahora, los investigadores no consideran que el consumo habitual represente un peligro inmediato para las personas.

El Instituto Thünen señala que los niveles encontrados en peces no suponen actualmente un riesgo para la salud humana.

La preocupación se centra en el futuro.

Cada año, la corrosión puede dejar más explosivos expuestos al agua.

Si Alemania no retira las municiones, la contaminación podría aumentar durante las próximas décadas.

Además, los científicos advierten que esperar demasiado puede dificultar la limpieza.

Cuando las cubiertas metálicas desaparecen por completo, resulta mucho más complicado identificar y recuperar los explosivos.

Alemania localiza cientos de depósitos

Conocer dónde está cada bomba representa otro enorme desafío.

Un estudio publicado en julio de 2026 elaboró el primer inventario estandarizado de grandes acumulaciones de municiones en dos zonas del Báltico alemán.

Los investigadores identificaron 484 depósitos conocidos o potenciales.

De ellos, 149 ya cuentan con confirmación mediante vehículos submarinos, cámaras y otros sistemas. Otros 335 permanecen pendientes de verificación.

Además, los investigadores detectaron miles de objetos aislados.

El inventario permitirá establecer prioridades para retirar aquellos materiales que representan un mayor riesgo ambiental o para la navegación.

Sin embargo, localizar las municiones es solo una parte del problema.

Retirar las bombas no es el único desafío

La tecnología actual permite encontrar y recuperar muchos explosivos.

El problema aparece después.

Las autoridades necesitan instalaciones capaces de recibir, manipular y destruir grandes cantidades de material inestable.

La detonación directa bajo el agua tampoco representa la opción ideal.

Las explosiones pueden afectar a mamíferos marinos y otros animales. Además, pueden dispersar sustancias contaminantes en el ambiente.

Por ello, Alemania busca sistemas que permitan recuperar los explosivos y destruirlos de forma controlada.

Alemania prepara una limpieza a gran escala

El país ya comenzó a pasar de la investigación a la recuperación.

En la bahía de Lübeck se realizaron proyectos piloto para probar diferentes técnicas de extracción.

Ahora, investigadores, empresas y autoridades trabajan en un sistema para ampliar esas operaciones.

GEOMAR informó en abril de 2026 que Schleswig-Holstein prepara una hoja de ruta para retirar municiones a gran escala.

El gobierno alemán también puso en marcha un programa de 100 millones de euros para probar tecnologías de recuperación y eliminación.

Además, el proyecto europeo CAMMera desarrolla nuevas herramientas para manipular y destruir estos materiales con mayor seguridad. Tiene una financiación cercana a 5.6 millones de euros y continuará hasta 2028.

Una herencia de guerra que sigue contaminando

Las municiones en el mar muestran cómo las consecuencias de las guerras pueden permanecer durante generaciones.

Las bombas fueron lanzadas al agua hace décadas. Sin embargo, la corrosión está convirtiendo ese antiguo arsenal en una fuente de contaminación moderna.

Los investigadores todavía no consideran peligroso el consumo habitual de pescado procedente de estas aguas.

El problema está en lo que puede ocurrir si los explosivos permanecen bajo el agua otras décadas.

Cuanto más se deterioren las estructuras metálicas, mayor será la exposición de sus compuestos al ecosistema.

Alemania enfrenta así una carrera contra la corrosión.

Retirar 1.6 millones de toneladas de municiones no será una tarea rápida. Los científicos advierten que será un proceso de años.

Pero existe una conclusión cada vez más clara: dejarlas oxidarse en el fondo del mar ya no es una opción sostenible.

Escrito por Juan Antonio Roman Morales

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