El gobierno de Ecuador aplicará un toque de queda nocturno en Quito y Guayaquil del 3 al 18 de mayo. La medida forma parte de la ofensiva del presidente Daniel Noboa contra el narcotráfico y el crimen organizado.
La restricción se aplicará en nueve de las 24 provincias del país. Entre ellas están Pichincha, donde se ubica Quito, y Guayas, cuya capital es Guayaquil. También alcanzará a cantones específicos de otras provincias.
El toque de queda en Ecuador durará seis horas
La medida regirá entre las 23:00 y las 05:00. Entrará en vigor la noche del 3 de mayo y concluirá la madrugada del 18 de mayo. El gobierno dijo que busca proteger a la población y reforzar la presencia del Estado en las zonas priorizadas.
Noboa mantiene la presión contra el crimen organizado
Daniel Noboa ha recurrido de forma constante a estados de excepción y toques de queda desde que asumió el poder. El 2 de abril, su gobierno renovó por 60 días el estado de excepción en estas mismas provincias por la violencia ligada al narcotráfico y la “grave conmoción interna”.
Antes de este anuncio, Ecuador ya había aplicado otro toque de queda en marzo en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas. Esa medida también operó de noche y respondió al aumento de la violencia criminal.
Ecuador enfrenta una crisis de violencia
El país vive una de las peores crisis de seguridad de su historia reciente. En 2025 registró su tasa de homicidios más alta, con más de 9 mil asesinatos, en medio de la disputa entre bandas locales y redes ligadas a carteles de México y Colombia.
Estados Unidos respalda la estrategia de seguridad
La ofensiva de Noboa cuenta con respaldo de Estados Unidos. El sábado, el mandatario ecuatoriano se reunió en Guayaquil con Terry Cole, jefe de la DEA, para revisar estrategias de cooperación antidrogas y fortalecer el trabajo conjunto contra el crimen organizado.
La medida llega en medio de críticas
En 2024, Noboa declaró a Ecuador en conflicto armado interno y ordenó el despliegue de militares en las calles. Esa política de mano dura ha recibido apoyo en sectores que exigen más seguridad, pero también ha provocado cuestionamientos de organismos de derechos humanos por posibles excesos de la fuerza pública.
Escrito por Juan Antonio Roman Morales













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