Tráfico de migrantes en Libia: la ruta hacia Creta
Casi 20.000 migrantes han cruzado desde Libia hacia Grecia durante 2026, mientras redes de traficantes cobran hasta 4.000 dólares por persona y amplían sus operaciones en el Mediterráneo.
El tráfico de migrantes en Libia se ha convertido en una actividad lucrativa para redes criminales que aprovechan la inestabilidad política del país y el aumento de personas que buscan llegar a Europa. Durante 2026, cerca de 20.000 migrantes han realizado la peligrosa travesía marítima desde la costa oriental libia hasta la isla griega de Creta.
De acuerdo con cifras difundidas por el periódico griego Kathimerini, la ruta que parte principalmente de la región de Tobruk ha adquirido mayor importancia como corredor de migración irregular hacia territorio europeo.
Tan solo el 20 de octubre, las autoridades griegas reportaron la llegada y el rescate de 710 personas en 14 embarcaciones. Al día siguiente se registraron más de 400 nuevos arribos, lo que evidencia la presión que enfrenta la isla para recibir a los migrantes.
Tráfico de migrantes en Libia genera ganancias para redes clandestinas
Las organizaciones dedicadas al traslado irregular de personas cobran en algunos casos hasta 4.000 dólares por pasajero para realizar la travesía entre Tobruk y Creta, un recorrido que puede durar aproximadamente 36 horas.
Los migrantes suelen viajar en embarcaciones pequeñas y con condiciones de seguridad limitadas, exponiéndose a naufragios, condiciones meteorológicas adversas y otros peligros durante el trayecto.
Según investigaciones sobre las redes de contrabando en Libia, algunas organizaciones han aprovechado rutas y contactos utilizados anteriormente para transportar mercancías, vehículos y otros productos ilícitos.
La infraestructura clandestina incluye lugares de alojamiento temporal, intermediarios encargados de organizar los viajes y personas responsables de conseguir las embarcaciones.
El aumento de los controles sobre otras rutas del Mediterráneo también ha contribuido a que los traficantes modifiquen sus operaciones y busquen nuevos puntos de salida.
Grupos armados y mercados ilegales mantienen vínculos en Libia
El crecimiento del tráfico ilícito de migrantes ocurre en un país que continúa dividido políticamente entre administraciones rivales y distintos grupos con influencia territorial.
Un estudio del centro de investigación Chatham House señala que, en determinadas regiones de Libia, las redes de tráfico de personas y contrabando mantienen relaciones económicas con actores armados que controlan rutas comerciales y puntos estratégicos.
Los investigadores identificaron estas dinámicas en localidades como Kufra, Sabha y Zawiya, donde el movimiento de personas forma parte de economías informales desarrolladas durante años de conflicto.
En el este del país, el poder militar se concentra principalmente alrededor del general Jalifa Hafter, cuyos familiares también ocupan posiciones relevantes dentro de las estructuras de seguridad.
Sin embargo, hasta el momento no existen pruebas públicas concluyentes que permitan vincular directamente a la familia Hafter con las redes encargadas de organizar las salidas de migrantes desde Tobruk hacia Creta.
Acuerdo entre Libia y Turquía aumenta las tensiones con Grecia
La situación migratoria coincide con nuevos acontecimientos diplomáticos en el Mediterráneo oriental.
El 20 de octubre, el Parlamento establecido en Tobruk aprobó un acuerdo de delimitación marítima con Turquía, originalmente firmado en 2019 por las autoridades libias de Trípoli.
El convenio representa un acercamiento político entre Ankara y las autoridades del este libio, además de involucrar intereses estratégicos y energéticos en la región.
Grecia rechazó la decisión al considerar que el acuerdo desconoce derechos marítimos asociados con islas como Creta y Rodas.
Aunque ambos acontecimientos se desarrollan en el mismo escenario geográfico, no existen pruebas que demuestren una relación directa entre el convenio marítimo y el incremento de las llegadas de migrantes.
Cerca de 950.000 migrantes permanecen en territorio libio
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) identificó aproximadamente 950.000 migrantes en Libia durante el periodo de mayo a junio de 2026.
El informe señala que la población migrante se encuentra distribuida en distintas regiones del país, donde muchas personas enfrentan dificultades económicas, restricciones laborales y condiciones de vulnerabilidad.
La falta de documentación y de oportunidades de empleo formal puede aumentar la dependencia de intermediarios y redes informales, exponiendo a los migrantes a explotación y abusos.
En este contexto, la Unión Europea enfrenta el desafío de reducir los cruces irregulares sin reforzar mecanismos que puedan facilitar violaciones de derechos humanos.
Mientras continúan las llegadas a Creta, especialistas advierten que combatir únicamente las salidas marítimas resulta insuficiente si no se atienden las redes económicas y las condiciones que permiten su funcionamiento.
La situación refleja la complejidad de una crisis migratoria en la que convergen necesidades humanitarias, intereses económicos y disputas por el poder político en Libia y el Mediterráneo.
Escrita por Juan Antonio Roman Morales



